viernes, 14 de septiembre de 2012

No confundir paz con pasividad


“Al ser la paz un signo concreto de la presencia del Reino de Dios en el mundo, que conoce situaciones cambiantes a través de la historia, debe inspirar, iluminar y apoyar los esfuerzos para construir la paz política y social. No ha de confundirse, por tanto, la paz con la pasividad o el conformismo y, mucho menos aún, con la calma que ilusoriamente se espera obtener con el solo empleo de la fuerza. Exige más bien un compromiso activo, serio y creativo por alcanzar nuevas metas de convivencia humana y de orden social, de respeto por la dignidad de los pueblos y los derechos inalienables de la persona.”

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