viernes, 10 de abril de 2015

Eucaristía: base y centro de la vida del sacerdote

 “La formación permanente del sacerdote es un modo de mantener vivo en nosotros el don y el misterio de nuestra vocación. Don que nos supera infinitamente y misterio de la elección divina: «No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca » (Jn 15, 16). Debemos dar gracias a Dios por el don de nuestra vocación, y expresar esta gratitud con nuestro servicio ministerial que, concretamente, es entrega diaria de nuestra vida. En la base y en el centro de todo está nuestra eucaristía, la misa diaria, que es el momento más importante de cada jornada nuestra y el centro de nuestra vida, porque, celebrándola, nos adentramos en el corazón del misterio de la salvación, donde se enraíza nuestro sacerdocio y se alimenta nuestro servicio ministerial.”

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