¡Hijos e hijas de la tierra argentina, que os encontráis reunidos
en este santuario de Luján! ¡Dad gracias al Dios de vuestros padres por la
elevación de cada hombre en Cristo, Hijo de Dios!
Desde este lugar, en el que mi predecesor Pío XII creyó llegar “al
fondo del alma del gran pueblo argentino”, seguid creciendo en la fe y en el
amor al hombre.
Y Tú, Madre, escucha a tus hijos e hijas de la nación argentina,
que acogen como dirigidas a ellos las palabras pronunciadas desde la cruz: ¡He
ahí a tu hijo! ¡He ahí a tu Madre!
En el misterio de la redención, Cristo mismo nos confió a Ti, a
todos y cada uno.
(de la homilía del PapaJuan PabloII en el Santuario de Lujan el 11 de junio de 1982)
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