“Perdón” es una palabra pronunciada por los
labios de un hombre, al que se le habla hecho mal. Más aún, es la palabra del
corazón humano. En esta palabra del corazón cada uno de nosotros se esfuerza
por superar la frontera de la enemistad, que puede separarlo del otro, trata de
reconstruir el interior espacio de entendimiento, de contacto, de
unión. Cristo nos ha enseñado con la palabra del Evangelio y, sobre todo, con
el propio ejemplo, que este espacio se abre no sólo ante el otro hombre sino, a
la vez, ante Dios mismo. El Padre, que es Dios de perdón y de
misericordia, desea actuar precisamente en este espacio del perdón humano,
desea perdonar a aquellos que son capaces de perdonar recíprocamente, a los que
tratan de poner en práctica estas palabras: “Perdónanos... como nosotros
perdonamos”.
(Juan Pablo II JUAN
PABLO IIAudiencia General 21 de octubre de 1981)