sábado, 7 de noviembre de 2009

Apertura a Cristo

“…la apertura a Cristo, que en cuanto Redentor del mundo « revela plenamente el hombre al mismo hombre », no puede llevarse a efecto más que a través de una referencia cada vez más madura al Padre y a su amor….”
(de la Encíclica Dives in misericordia sobre la Misericordia Divina – 30.11.1980)

viernes, 6 de noviembre de 2009

Causas del hambre en el mundo

“Y hay que reconocer, por desgracia, como lo muestra cruelmente la experiencia actual, que el hambre en el mundo no proviene siempre únicamente de las circunstancias geográficas, climáticas o agrícolas desfavorables, aquellas que vosotros os esforzáis por mitigar poco a poco; proviene además del hombre mismo, de las deficiencias de la organización social, que impide la iniciativa personal, e incluso del terror y de la opresión de sistemas ideológicos y prácticas inhumanas.”
(del discurso del Santo Padre Juan Pablo I a la Asamblea General de la organización para la alimentación y la agricultura (FAO) el 12 de noviembre de 1979)

jueves, 5 de noviembre de 2009

Os invito a transformaros en “hombres nuevos”

“El hombre no puede vivir sin amor. El permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente”.

Puesto que el hombre no puede vivir ni ser comprendido sin amor, quiero invitaros a todos a crecer en humanidad, a poner como prioridad absoluta los valores del espíritu, a transformaros en “hombres nuevos”, reconociendo y aceptando cada vez más la presencia de Dios en vuestras vidas, la presencia de un Dios que es Amor; un Padre que nos ama a cada uno desde toda la eternidad, que nos ha creado por amor y que tanto nos ha amado hasta entregar a su Hijo Unigénito para perdonar nuestros pecados, para reconciliarnos con El, para vivir con El una comunión de amor que no terminará jamás”.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

La virtud cardinal de la fortaleza

“¡La virtud de la fortaleza requiere siempre una cierta superación de la debilidad humana y, sobre todo, del miedo.
El miedo quita a veces el coraje cívico a hombres que viven en clima de amenaza, opresión o persecución. Así, pues, tienen valentía especial los hombres que son capaces de traspasar la llamada barrera del miedo, a fin de rendir testimonio de la verdad y la justicia. Para llegar a tal fortaleza el hombre debe “superar” en cierta manera los propios límites y “superarse” a sí mismo, corriendo el “riesgo” de encontrarse en situación ignota, el riesgo de ser mal visto, el riesgo de exponerse a consecuencias desagradables, injurias, degradaciones, pérdidas materiales y hasta la prisión o las persecuciones. Para alcanzar tal fortaleza, el hombre debe estar sostenido por un gran amor a la verdad y al bien a que se entrega. La virtud de la fortaleza camina al mismo paso que la capacidad de sacrificarse. Esta virtud tenía ya perfil bien definido entre los antiguos. Con Cristo ha adquirido perfil evangélico, cristiano. El Evangelio va dirigido a hombres débiles, pobres, mansos y humildes, operadores de paz, misericordiosos; y al mismo tiempo, contiene en sí un llamamiento constante a la fortaleza. Con frecuencia repite: “No tengáis miedo” (Mt 14, 27). Enseña al hombre que es necesario saber “dar la vida” (Jn 15, 13) por una causa justa, por la verdad, por la Justicia.”

martes, 3 de noviembre de 2009

La Eucaristía razón de ser del Sacramento del sacerdocio

“El sacerdocio ministerial o jerárquico, el sacerdocio de los Obispos y de los Presbíteros y, junto a ellos, el ministerio de los Diáconos —ministerios que empiezan normalmente con el anuncio del evangelio— están en relación muy estrecha con la Eucaristía. Esta es la principal y central razón de ser del Sacramento del sacerdocio, nacido efectivamente en el momento de la institución de la Eucaristía y a la vez que ella [2].”
(de la Carta Dominicae Cenae de l Papa Juan Pablo II – 24 de febrero, domingo I de Cuaresma, del año 1980,)

lunes, 2 de noviembre de 2009

Conmemoramos a los difuntos

“El día que conmemora a los difuntos hace converger nuestros pensamientos en quienes, después de dejar este mundo, en la expiación esperan alcanzar la plenitud de amor que requiere la unión con Dios.”

domingo, 1 de noviembre de 2009

Todos los Santos

“La solemnidad de Todos los Santos pone ante los ojos de nuestra fe a los que han alcanzado ya la plenitud de su llamada a la unión con Dios.”