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lunes, 18 de mayo de 2026

Los caminos misteriosos por los que Dios va al encuentro del hombre

 

El apóstol san Pablo, en la carta a los Romanos, recoge, con un poco de asombro, un oráculo del libro de Isaías (cf. Is 65, 1), en el que Dios llega a decir por boca del profeta:  "Fui hallado por quienes no me buscaban; me manifesté a quienes no preguntaban por mí" (Rm 10, 20). Pues bien, después de haber contemplado, en las catequesis anteriores, la gloria de la Trinidad que se manifiesta en el cosmos y en la historia, ahora queremos iniciar un itinerario interior a lo largo de los caminos misteriosos por los que Dios va al encuentro del hombre, para hacerlo partícipe de su vida y de su gloria. En efecto, Dios ama a la criatura formada a su imagen y, como el pastor diligente de la parábola que acabamos de escuchar (cf. Lc 15, 4-7), no se cansa de buscarla ni siquiera cuando se muestra indiferente o, incluso, molesta por la luz divina, como la oveja que se ha alejado del rebaño y se ha extraviado en lugares inaccesibles y peligrosos.

(de laAudiencia General del Papa Juan Pablo II del 5 de julio de 2000)

viernes, 12 de abril de 2024

Juan Pablo II a los jóvenes: Buscad, amad y testimoniad a Jesus (1 de 3)

 Buscad a Jesus

Hoy no podemos quedarnos en una fe cristiana superficial o de tipo sociológico; los tiempos han cambiado, bien lo sabéis. El aumento de la cultura, la influencia incesante de los mass-media, el conocer las vicisitudes humanas pasadas y presentes, el aumento de la sensibilidad y de la exigencia de certeza y claridad sobre las verdades fundamentales, la presencia masiva de concepciones ateas, agnósticas e incluso anticristianas en la sociedad y en la cultura, reclaman fe personal, es decir, buscada con ansia de verdad para vivirla luego integralmente.

Es necesario pues llegar a la convicción clara y cierta de la verdad de la propia fe cristiana, es decir, en primer lugar de la historicidad y divinidad de Cristo, y de la misión de la Iglesia que El quiso y fundó. Cuando se está verdaderamente convencido de que Jesús es el Verbo Encarnado y está siempre presente en la Iglesia, entonces se acepta plenamente su "palabra" porque es palabra divina que no engaña ni se contradice, y nos da el sentido único y verdadero de la vida y de la eternidad. En efecto, ¡El solo tiene palabras de vida eterna! ¡El solo es el camino, la verdad y la vida!

(Juan Pablo II en elencuentro con los jóvenes en la Basílica de san Pedro 8 de noviembre de 1978)

sábado, 28 de agosto de 2021

«¿Qué buscáis?» (Jn 1, 38). ¿Buscáis a Dios?

 La tradición espiritual del cristianismo no sólo subraya la importancia de nuestra búsqueda de Dios. Resalta algo todavía más importante: es Dios quien nos busca. El nos sale al encuentro.

(Juan Pablo II Vigilia con los jóvenes en el Monte del Gozo, IV JMJ)

martes, 7 de junio de 2011

Nostalgia de ver al Señor

“El anhelo de ver al Señor anida siempre en el corazón del hombre (cf. Jn 12, 21) y lo impulsa sin cesar a buscar su rostro. También nosotros, al ponernos en camino, manifestamos esa nostalgia y, con el peregrino de Sión, repetimos: "Tu rostro busco, Señor" (Sal 27, 8).”
(del Mensaje del Beato Padre Juan Pablo II para la IX y la X Jornada Mundial de la Juventud)

miércoles, 16 de diciembre de 2009

“Consuélate, no me buscarías si no me hubieras encontrado”



"El hombre es el ser que busca a Dios.
Y hasta después de haberlo encontrado, sigue buscándolo. Y si lo busca sinceramente, lo ha encontrado ya; como dice Jesús al hombre en un célebre paso de Pascal: “Consuélate, no me buscarías si no me hubieras encontrado” (B. Pascal, Pensées, 553: Le mystère de Jésus)."