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lunes, 22 de septiembre de 2025

« Queremos ver a Jesús » (Jn 12,21)

 

Esta petición, hecha al apóstol Felipe por algunos griegos que habían acudido a Jerusalén para la peregrinación pascual, ha resonado también espiritualmente en nuestros oídos en este Año jubilar. Como aquellos peregrinos de hace dos mil años, los hombres de nuestro tiempo, quizás no siempre conscientemente, piden a los creyentes de hoy no sólo « hablar » de Cristo, sino en cierto modo hacérselo « ver ». ¿Y no es quizá cometido de la Iglesia reflejar la luz de Cristo en cada época de la historia y hacer resplandecer también su rostro ante las generaciones del nuevo milenio?

Nuestro testimonio sería, además, enormemente deficiente si nosotros no fuésemos los primeros contempladores de su rostro. El Gran Jubileo nos ha ayudado a serlo más profundamente. Al final del Jubileo, a la vez que reemprendemos el ritmo ordinario, llevando en el ánimo las ricas experiencias vividas durante este período singular, la mirada se queda más que nunca fija en el rostro del Señor.

(de laCarta Apostólica Novo Millennio Ineunte del Papa Juan Pablo II – 6 de enero2001)

lunes, 11 de agosto de 2025

Jesus ha vencido a Satanás

 

En la oración del Padre nuestro se hace referencia explícita al mal; el término ponerós (cf. Mt 6, 13), que en sí mismo es un adjetivo, aquí puede indicar una personificación del mal. Éste es causado en el mundo por el ser espiritual al que la revelación bíblica llama diablo o Satanás, que se opone libremente a Dios (cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 2851 s).

La «malignidad» humana, constituida por el poder demoníaco o suscitada por su influencia, se presenta también en nuestros días de forma atrayente, seduciendo las mentes y los corazones, para hacer perder el sentido mismo del mal y del pecado. Se trata del «misterio de iniquidad», del que habla san Pablo (cf. 2 Ts 2, 7). Desde luego, está relacionado con la libertad del hombre, «mas dentro de su mismo peso humano obran factores por razón de los cuales el pecado se sitúa más allá de lo humano, en aquella zona límite donde la conciencia, la voluntad y la sensibilidad del hombre están en contacto con las oscuras fuerzas que, según san Pablo, obran en el mundo hasta enseñorearse de él» (Reconciliatio et paenitentia, 14).

Por desgracia, los seres humanos pueden llegar a ser protagonistas de maldad, es decir, «generación malvada y adúltera» (Mt 12, 39).

Creemos que Jesús ha vencido definitivamente a Satanás, y que, de este modo, ha logrado que ya no le temamos. A cada generación la Iglesia vuelve a presentarle, como el apóstol Pedro en su conversación con Cornelio, la imagen liberadora de Jesús de Nazaret, que «pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él» (Hch 10, 38).

 

(Papa Juan Pablo II Audiencia General 18 deagosto de 1999)

viernes, 1 de agosto de 2025

Jesus es la verdadera novedad

 

El nacimiento de Jesús en Belén no es un hecho que se pueda relegar al pasado. En efecto, ante Él se sitúa la historia humana entera: nuestro hoy y el futuro del mundo son iluminados por su presencia. Él es « el que vive » (Ap 1, 18), « Aquél que es, que era y que va a venir » (Ap 1, 4). Ante Él debe doblarse toda rodilla en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua debe proclamar que Él es el Señor (cf. Flp 2, 10-11). Al encontrar a Cristo, todo hombre descubre el misterio de su propia vida[1].

Jesús es la verdadera novedad que supera todas las expectativas de la humanidad y así será para siempre, a través de la sucesión de las diversas épocas históricas. La encarnación del Hijo de Dios y la salvación que Él ha realizado con su muerte y resurrección son, pues, el verdadero criterio para juzgar la realidad temporal y todo proyecto encaminado a hacer la vida del hombre cada vez más humana.

 Papa Juan Pablo II « Incarnationis mysterium » Bula de convocación del GranJubileo del año 2000

miércoles, 2 de octubre de 2024

Profundizad en el conocimiento de Jesus

 

Profundizad en el conocimiento de Jesús, escuchando la palabra de los ministros del Señor y leyendo alguna página del Evangelio. Tratad de descubrir dónde está El, y en todos podréis encontrar algo particular que os lo indique, que os diga dónde habita; preguntádselo a las almas bondadosas, a las penitentes, a las generosas, a las humildes y escondidas; preguntádselo a vuestros hermanos, de cerca y de lejos, porque en cada uno encontraréis algo que os señale a Jesús. Preguntádselo sobre todo a vuestra alma y a vuestra conciencia, porque ellas os podrán indicar de modo inconfundible la huella de su camino, la impronta de su paso, el vestigio de su poder y de su amor. Pero preguntádselo humildemente, es decir, que vuestra alma esté dispuesta a ver, fuera de sí, lo que Dios ha sembrado de su bondad en las criaturas. Buscarlo cada día quiere decir poseerlo cada día un poco más, y a la vez ser admitidos un poco a la intimidad con El; y entonces podréis entender mejor el sonido de su voz, el significado de su lenguaje, el porqué de su venida a la tierra y de su inmolación en la cruz.

(Del discurso del Papa Juan Pablo II a una peregrinación de obreros y obreras de Génova - 2 de abril de 1979) 


sábado, 14 de septiembre de 2024

Quien es Jesús?

 

Jesús no es sólo una figura excelsa de la historia humana, un héroe, un hombre representativo: es el Hijo de Dios, como nos recuerda el acontecimiento llamativo de la transfiguración… es el Emmanuel, Dios con nosotros, el amigo divino, ¡el único que tiene palabras de vida eterna! Es la luz en las tinieblas; es nuestra alegría porque sabemos que nos ama a cada uno personalmente. «¿Qué diremos, pues, a esto? —escribía San Pablo a los romanos—. Si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros? El, que no perdonó a su propio Hijo, antes le entregó por todos nosotros... Cristo Jesús, el que murió, aún más, el que resucitó, el que intercede por nosotros...» (Rom 8, 31-54).

(JuanPablo II en sus palabras a los jóvenes en la parroquia romana de San Basilio –11 de marzo de 1979)


viernes, 12 de abril de 2024

Juan Pablo II a los jóvenes: Buscad, amad y testimoniad a Jesus (3 de 3)

 Testimoniad a Jesus

Dad testimonio de Jesús con vuestra fe valiente y vuestra inocencia.

Es inútil lamentarse de que los tiempos son malos. Como ya escribía San Pablo, hay que vencer el mal haciendo bien (cf. Rom 12, 21). El mundo estima y respeta la valentía de las ideas y la fuerza de la virtud. No tengáis miedo de rechazar palabras, gestos y actitudes no conformes con los ideales cristianos. Sed valientes para oponeros a todo lo que destruye vuestra inocencia o desflora la lozanía de vuestro amor a Cristo.

Buscar a Jesús, amarle, dar testimonio de El.

Sea éste vuestro afán; ésta es la consigna que os dejo.

Actuando así no sólo conservaréis en vuestra vida el gozo verdadero, sino que también reportaréis beneficio a la sociedad entera, que tiene necesidad de coherencia con el mensaje evangélico antes que nada.

(Juan Pablo II en elencuentro con los jóvenes en la Basílica de san Pedro 8 de noviembre de 1978)

Juan Pablo II a los jóvenes: Buscad, amad y testimoniad a Jesus (2 de 3)

 

Amad a Jesus!

Jesús no es una idea ni un sentimiento ni un recuerdo. Jesús es una "persona" viva siempre y presente entre nosotros.

Amad a Jesús presente en la Eucaristía. Está presente de modo sacrificial en la Santa Misa que renueva el Sacrificio de la cruz. Ir a Misa significa ir al Calvario para encontrarnos con El, nuestro Redentor.

Viene a nosotros en la santa comunión y queda presente en el sagrario de nuestras iglesias, porque El es nuestro amigo, amigo de todos, y desea ser especialmente amigo y fortaleza en el camino de vuestra vida de muchachos y jóvenes que tenéis tanta necesidad de confianza y amistad.

Amad a Jesús presente en la Iglesia a través de los sacerdotes; presente en la familia por medio de vuestros padres y de vuestros seres queridos.

Amad a Jesús presente especialmente en los que sufren del modo que sea: físicamente, moralmente, espiritualmente. Sea vuestro empeño y programa amar al prójimo descubriendo en él el rostro de Cristo.

(Juan Pablo II en elencuentro con los jóvenes en la Basílica de san Pedro 8 de noviembre de 1978)

Juan Pablo II a los jóvenes: Buscad, amad y testimoniad a Jesus (1 de 3)

 Buscad a Jesus

Hoy no podemos quedarnos en una fe cristiana superficial o de tipo sociológico; los tiempos han cambiado, bien lo sabéis. El aumento de la cultura, la influencia incesante de los mass-media, el conocer las vicisitudes humanas pasadas y presentes, el aumento de la sensibilidad y de la exigencia de certeza y claridad sobre las verdades fundamentales, la presencia masiva de concepciones ateas, agnósticas e incluso anticristianas en la sociedad y en la cultura, reclaman fe personal, es decir, buscada con ansia de verdad para vivirla luego integralmente.

Es necesario pues llegar a la convicción clara y cierta de la verdad de la propia fe cristiana, es decir, en primer lugar de la historicidad y divinidad de Cristo, y de la misión de la Iglesia que El quiso y fundó. Cuando se está verdaderamente convencido de que Jesús es el Verbo Encarnado y está siempre presente en la Iglesia, entonces se acepta plenamente su "palabra" porque es palabra divina que no engaña ni se contradice, y nos da el sentido único y verdadero de la vida y de la eternidad. En efecto, ¡El solo tiene palabras de vida eterna! ¡El solo es el camino, la verdad y la vida!

(Juan Pablo II en elencuentro con los jóvenes en la Basílica de san Pedro 8 de noviembre de 1978)

domingo, 12 de enero de 2014

El bautismo de Jesús y el comienzo de su vida pública

“Aún hace poco tiempo, nos alegrábamos por la venida al mundo del Hijo de Dios en la noche de Belén y, apenas hace unos días, por la venida de los Magos de Oriente. Hoy contemplamos estos acontecimientos desde la perspectiva de "unos treinta años" (Lc 3, 23) de Jesús. Y aún cuando retornaremos todavía al período de la infancia en la fiesta de la Presentación del Señor, sin embargo, ya queda hoy cerrada, en cierto sentido, esta perspectiva.
Dejamos rápidamente el tiempo de la vida oculta en Belén, Egipto y Nazaret, para encontrarnos en los umbrales de la actividad mesiánica y pública del Redentor.
Precisamente en este momento, cuando Juan en las riberas del Jordán señala "al cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (cf. Jn 1, 29), la voz de lo alto vuelve a confirmar la filiación divina de Cristo.”


martes, 6 de noviembre de 2012

Dejarse mirar por Jesús


“El aspecto más sublime de la dignidad del hombre está precisamente en su vocación a establecer una relación con Dios en este profundo intercambio de miradas que transforma la vida. Para ver a Jesús lo primero que hace falta es dejarse mirar por él.

lunes, 20 de agosto de 2012

“Para ti quien soy yo”?


Pero para vosotros, ¿quién soy yo?". Todos nosotros conocemos ese momento, en el que no basta hablar de Jesús repitiendo lo que los otros han dicho, sino que hay que decir lo que uno piensa; no basta recoger una opinión, sino que es preciso dar testimonio, sentirse comprometido por el testimonio y después llegar hasta los extremos de las exigencias de ese compromiso. Los mejores amigos, seguidores, apóstoles de Cristo fueron siempre los que percibieron un día dentro de sí la pregunta definitiva, que no tiene vuelta de hoja, ante la cual todas las demás resultan secundarias y derivadas: "Para ti, ¿quién soy yo?". La vida, el destino, la historia presente y futura de un joven, depende de la respuesta nítida y sincera, sin retórica ni subterfugios, que puede dar a esa pregunta. Esa respuesta ha transformado ya la vida de muchos jóvenes.
Jóvenes, Cristo, Jesus

martes, 29 de mayo de 2012

Hasta la muerte en cruz


 “Jesús no entendió su existencia terrena como búsqueda del poder, como afán de éxito y de hacer carrera, o como voluntad de dominio sobre los demás. Al contrario, renunció a los privilegios de su igualdad con Dios, asumió la condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres, y obedeció al proyecto del Padre hasta la muerte en la cruz. Y así dejó a sus discípulos y a la Iglesia una enseñanza muy valiosa:  "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto" (Jn 12, 24).”

domingo, 1 de enero de 2012

Jesús y el sufrimiento

“Recordad que Jesús, aún en sus momentos de sufrimiento, era consolado por la presencia de su Padre. Él nos dijo que su Padre estaba con Él: Yo no estoy solo, Él me consuela. Él está conmigo, Él nunca me ha dejado solo.”

martes, 25 de enero de 2011

¿Has descubierto ya a Cristo, que es el camino?

― ¿Has descubierto ya a Cristo, que es el camino?
Sí, Jesús es ― para nosotros― un camino que conduce hacia el Padre, el único camino. El que quiera lograr la salvación, deberá tomar ese camino. Vosotros, jóvenes, a menudo os encontráis en una encrucijada, sin saber cuál es el camino que debéis elegir, ni adónde ir; son muchos los caminos errados, como también las propuestas fáciles y las ambigüedades. No olvidéis, en esos momentos, que Cristo ―con su Evangelio, su ejemplo y sus mandamientos― es siempre y sólo el camino más seguro que desemboca en una felicidad plena y duradera.

jueves, 4 de marzo de 2010

Buscad a Jesús

“Buscad a Jesús esforzándoos en conseguir una fe personal profunda que informe y oriente toda vuestra vida; pero sobre todo que sea vuestro compromiso y vuestro programa amar a Jesús, con un amor sincero, auténtico y personal. El debe ser vuestro amigo y vuestro apoyo en el camino de la vida. Sólo El tiene palabras de vida eterna (cf. Jn 6, 68)”
(del Discurso del Santo Padre Juan Pablo II a los estudiantes del “Instituto Miguel Ángel de la ciudad de México - 30 de enero de 1979)

viernes, 26 de febrero de 2010

Maria nos lleva y nos acerca más a Cristo

“María, que es la primera cristiana, nos lleva y nos acerca más a Cristo. Ella es modelo para todos los fieles; y lo es porque nos mueve a imitarla en las actitudes fundamentales de la vida cristiana: actitud de fe, esperanza, caridad y obediencia. María es el ejemplo de ese culto espiritual, que consiste en hacer de la propia vida una ofrenda al Señor. Su fiat, aceptando la realización de la Encarnación, fue luego permanente y definitivo en su vida; por lo mismo, nos manifiesta una actitud ejemplar para todos los seguidores de Jesús, que se precian de adorar al Padre en espíritu y en verdad (cf. Jn 4, 24).

viernes, 11 de diciembre de 2009

El solo tiene palabras de vida eterna!

“Cuando se está verdaderamente convencido de que Jesús es el Verbo Encarnado y está siempre presente en la Iglesia, entonces se acepta plenamente su "palabra" porque es palabra divina que no engaña ni se contradice, y nos da el sentido único y verdadero de la vida y de la eternidad. En efecto, ¡El solo tiene palabras de vida eterna!
¡El solo es el camino, la verdad y la vida!”