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jueves, 30 de abril de 2026

El trabajo : deber y obligación moral del hombre

 

“El trabajo es, como queda dicho, una obligación, es decir, un deber del hombre y esto en el múltiple sentido de esta palabra. El hombre debe trabajar bien sea por el hecho de que el Creador lo ha ordenado, bien sea por el hecho de su propia humanidad, cuyo mantenimiento y desarrollo exigen el trabajo. El hombre debe trabajar por respeto al prójimo, especialmente por respeto a la propia familia, pero también a la sociedad a la que pertenece, a la nación de la que es hijo o hija, a la entera familia humana de la que es miembro, ya que es heredero del trabajo de generaciones y al mismo tiempo coartífice del futuro de aquellos que vendrán después de él con el sucederse de la historia. Todo esto constituye la obligación moral del trabajo, entendido en su más amplia acepción. Cuando haya que considerar los derechos morales de todo hombre respecto al trabajo, correspondientes a esta obligación, habrá que tener siempre presente el entero y amplio radio de referencias en que se manifiesta el trabajo de cada sujeto trabajador.”

 

(de la Enciclica social del Papa Juan Pablo II  Laborem Exercens).

martes, 17 de junio de 2025

Los jóvenes y el trabajo – formar personalidades

 

No basta "especializar" a los jóvenes trabajadores, o sea, hacerlos idóneos para el oficio y la específica capacitación que requieren las máquinas modernas y la técnica; no basta preparar técnicos, sino que es necesario formar personalidades. Esta formación no se agota con hacer del joven obrero un complemento inteligente ―pero subordinado― de su instrumento; sino que debe hacer de él un hombre completo, reflexivo, responsable, conocedor no sólo de las realidades mecánicas económicas y sociales, sino también de las morales y religiosas. El joven que trabaja toma la vida en serio, demuestra tener sentido del deber, conocer el valor del tiempo, de la fatiga y del dinero; hacer del trabajo no sólo una ley de vida, sino un principio de desarrollo personal y social. "El joven trabajador vale más que todo el oro del mundo": son palabras del cardenal Cardijn tan experto y benemérito en lo que se refiere a los jóvenes obreros.

(Juan Pablo II Angelus 13 de diciembre de 1981)  

jueves, 5 de junio de 2025

El trabajo y la Rerum Novarum

 

Tras las huellas de la Encíclica Rerum Novarum y de muchos documentos sucesivos del Magisterio de la Iglesia se debe reconocer francamente que fue justificada, desde la óptica de la moral social, la reacción contra el sistema de injusticia y de daño, que pedía venganza al cielo,13 y que pesaba sobre el hombre del trabajo en aquel período de rápida industrialización. Esta situación estaba favorecida por el sistema socio-político liberal que, según sus premisas de economismo, reforzaba y aseguraba la iniciativa económica de los solos poseedores del capital, y no se preocupaba suficientemente de los derechos del hombre del trabajo, afirmando que el trabajo humano es solamente instrumento de producción, y que el capital es el fundamento, el factor eficiente, y el fin de la producción.

 

Juan Pablo II – Carta encíclica Laborem exercens)

EL trabajo dimensión fundamental de la existencia humana

 El trabajo es uno de estos aspectos, perenne y fundamental, siempre actual y que exige constantemente una renovada atención y un decidido testimonio. Porque surgen siempre nuevos interrogantes y problemas, nacen siempre nuevas esperanzas, pero nacen también temores y amenazas relacionadas con esta dimensión fundamental de la existencia humana, de la que la vida del hombre está hecha cada día, de la que deriva la propia dignidad específica y en la que a la vez está contenida la medida incesante de la fatiga humana, del sufrimiento y también del daño y de la injusticia que invaden profundamente la vida social dentro de cada Nación y a escala internacional.

 

miércoles, 2 de octubre de 2024

Tened confianza

 

¡Tened confianza! Esta palabra "confianza" ensancha los pulmones y da alas al corazón, da un alivio sin medida, es algo como salir de una pesadilla. Nuestra edad está marcada en gran parte por la angustia y el temor, por ansiedades y miedos. La confianza se contrapone a cuanto os inquieta: ya que es, realmente, serenidad en el compromiso, intrepidez superior en las contrariedades, promesa en la misteriosa, pero operante, ayuda que la Providencia a nadie niega. La confianza encuentra su máxima expresión en las palabras pronunciadas por Cristo en la cruz: "Padre, en tus manos entrego mi espíritu" (Lc 23, 46). En medio de tantas y tantas dificultades, la confianza os sostiene y os hace elevar la mirada al cielo para decir al Padre que, cuando habéis hecho todo, haga El lo que todavía falta.

(del discurso del Papa Juan Pablo II a una peregrinación de obreros y obreras de Génova, 2 de abirl de 1979)



Profundizad en el conocimiento de Jesus

 

Profundizad en el conocimiento de Jesús, escuchando la palabra de los ministros del Señor y leyendo alguna página del Evangelio. Tratad de descubrir dónde está El, y en todos podréis encontrar algo particular que os lo indique, que os diga dónde habita; preguntádselo a las almas bondadosas, a las penitentes, a las generosas, a las humildes y escondidas; preguntádselo a vuestros hermanos, de cerca y de lejos, porque en cada uno encontraréis algo que os señale a Jesús. Preguntádselo sobre todo a vuestra alma y a vuestra conciencia, porque ellas os podrán indicar de modo inconfundible la huella de su camino, la impronta de su paso, el vestigio de su poder y de su amor. Pero preguntádselo humildemente, es decir, que vuestra alma esté dispuesta a ver, fuera de sí, lo que Dios ha sembrado de su bondad en las criaturas. Buscarlo cada día quiere decir poseerlo cada día un poco más, y a la vez ser admitidos un poco a la intimidad con El; y entonces podréis entender mejor el sonido de su voz, el significado de su lenguaje, el porqué de su venida a la tierra y de su inmolación en la cruz.

(Del discurso del Papa Juan Pablo II a una peregrinación de obreros y obreras de Génova - 2 de abril de 1979) 


viernes, 30 de agosto de 2024

Revisar los conceptos del progreso

 

En todos los niveles, nacional e internacional, y por parte de todos los grupos sociales, de todos los sistemas, las realidades nuevas exigen aptitudes nuevas. La denuncia unilateral del otro y el fácil pretexto de las ideologías ajenas, fueren cuales fueren, son coartadas cada vez más irrisorias. Si la humanidad quiere controlar una evolución que se le escapa de la mano, si quiere sustraerse a la tentación materialista que gana terreno en una huida hacia adelante desesperada, si quiere asegurar el desarrollo auténtico a los hombres y a los pueblos, debe revisar radicalmente los conceptos de progreso, que bajo sus diversos nombres, han dejado atrofiar los valores espirituales.

La Iglesia ofrece su ayuda. Ella no teme denunciar con fuerza los ataques a la dignidad humana. Pero reserva lo esencial de sus energías para ayudar a los hombres y grupos humanos, a los empresarios y trabajadores para que tomen conciencia de las inmensas reservas de bondad que llevan dentro, que ellos han hecho ya fructificar en su historia y que hoy deben dar frutos nuevos.

(Juan Pablo II en su discurso a los trabajadores de Monterrey,México, 31 de enero de 1979)

sábado, 24 de agosto de 2024

El concepto cristiano del trabajo

 

Existe un concepto cristiano del trabajo, de la vida familiar y social que encierra grandes valores y que reclama criterios y normas morales que orienten a quien cree en Dios y en Jesucristo, para que el trabajo se realice como una verdadera vocación de transformación del mundo, en un espíritu de servicio y de amor a los hermanos, para que la persona humana se realice aquí mismo y contribuya a la humanización creciente del mundo y de sus estructuras.

El trabajo no es una maldición, es una bendición de Dios que llama al hombre a dominar la tierra y a transformarla, para que con la inteligencia y el esfuerzo humano continúe la obra creadora y divina..

(del discurso de Juan Pablo II a los obreros deGuadalajara, México, 30 de enero de 1979)

viernes, 8 de abril de 2022

No se puede separar a Cristo del trabajo humano

 No se puede disociar la cruz del trabajo humano. No se puede separar a Cristo del trabajo humano… Pero Cristo no aprobará jamás que el hombre sea considerado —o que se considere a sí mismo— únicamente como instrumento de producción, que sea apreciado, estimado y valorado según este principio. ¡Cristo no lo aprobará jamás! Por esto se dejó clavar en la cruz, como sobre el gran umbral de la historia espiritual del hombre, para oponerse a cualquier degradación del hombre, incluso la degradación mediante el trabajo. Cristo permanece ante nuestros ojos en su cruz, para que todo hombre sea consciente de la fuerza que él le ha dado: "Dioles poder de venir a ser hijos de Dios" (Jn 1, 12).

jueves, 6 de mayo de 2021

Trabajar por el “bien común”

 Existe una profunda necesidad de que cada uno adopte la firme voluntad de trabajar a favor del “bien común” y que la solidaridad en cuanto virtud cristiana lleve a superarse a si misma y trabaje por la unidad, la paz y la colaboración entre todos los pueblos 

(JuanPablo II Encíclica Sollicitudo res socialis,38)

miércoles, 3 de junio de 2020

El concepto cristiano del trabajo


“El concepto cristiano del trabajo, amigos y hermanos trabajadores, ve en éste una llamada a colaborar con el poder y amor de Dios, para mantener la vida del hombre y hacerla más correspondiente a su designio. Así entendido, el trabajo no es una necesidad biológica de subsistencia, sino un deber moral; es un acto de amor y se convierte en alegría: la alegría profunda de darse, por medio del trabajo, a la propia familia y a los demás, la alegría íntima de entregarse a Dios, y de servirlo en los hermanos, aunque tal donación conlleva sacrificios. Por eso el trabajo cristiano tiene un sentido pascual.”
(del Encuentro de Juan Pablo II con trabajadores y empresarios – Barcelona domingo 7 de noviembre de 1982)

martes, 3 de septiembre de 2019

Capital, trabajo y exigencias sindicales


 Las exigencias sindicales no pueden transformarse en una especie de "egoísmo" de grupo o de clase, por más que puedan y deban tender también a corregir - con miras al bien común de toda la sociedad - incluso todo lo que es defectuoso en el sistema de propiedad de los medios de producción o en el modo de administrarlos o de disponer de ellos» (Ibíd. 20).” 

miércoles, 13 de marzo de 2019

La dignidad del trabajo


“La Palabra de Dios, desde las páginas del Génesis hasta los pasajes del Nuevo Testamento que nos proponen el ejemplo de Cristo trabajador, nos dejan múltiples testimonios de la dignidad y significación profunda del trabajo humano. En efecto, el hombre, creado a imagen de Dios, mediante su trabajo participa en la obra de la creación y de su perfeccionamiento, cumpliendo el mandamiento del Señor de someter y dominar la tierra (Cfr. Gen. 1, 28). El trabajo es, además, «un bien del hombre, un bien de la humanidad, porque mediante el trabajo el hombre no sólo transforma la naturaleza, adaptándola a las propias necesidades, sino que se realiza a sí mismo como hombre; es más, en cierto sentido se hace más hombre» (Laborem Exercens, 9. 23). Ello confiere al trabajo y a quien lo ejerce una dignidad que lo realiza como persona y lo hace solidario con los demás.”

(del encuentro del papa Juan Pablo II con lostrabajadores en la Plaza de san Francisco, Quito, miércoles 30 de enero de 1985)

martes, 24 de mayo de 2016

El trabajo es una bendición de Dios

 “El trabajo no es una maldición, es una bendición de Dios que llama al hombre a dominar la tierra y a transformarla, para que con la inteligencia y el esfuerzo humano continúe la obra creadora y divina.”
                                          

domingo, 1 de junio de 2014

El “Evangelio del trabajo”

 “El trabajo, que representa una característica específica del hombre y una dimensión fundamental de su existencia terrena, entra en el proyecto de Dios que, al crear al hombre a su imagen, le dio el mandato de someter, de dominar la tierra (cf. Gén 1, 28). La Palabra de Dios nos ofrece lo que en mi Encíclica Laborem exercens he llamado el "Evangelio del trabajo", ese anuncio de alegría y salvación que proclama al hombre como fundamento y fin del trabajo.”

lunes, 23 de septiembre de 2013

La inviolable dignidad del hombre trabajador y su familia

“El hombre debe constituir el centro de todas las consideraciones relativas al mundo del trabajo y de la economía. En todas las reivindicaciones demandadas debe ser determinante siempre la consideración de la inviolable dignidad del hombre, no sólo del trabajador individualmente considerado, sino también de su familia, no sólo de los hombres de hoy, sino también de las generaciones futuras.
(Beato Juan Pablo II en la homilíade la Santa Misa para los obreros 16 de noviembre de 1980)

domingo, 5 de mayo de 2013

En todo trabajo es posible servir a Cristo

“…el creyente sabe bien que Cristo ha querido ocultarse en todo ser humano, afirmando explícitamente que "todo lo que se hace por un hermano, incluso pequeño, es como si se le hiciese a Él mismo" (cf. Mt 25, 40). Por lo tanto, en todo trabajo es posible servir a Cristo, cumpliendo la recomendación de San Pablo e imitando el ejemplo de San José, custodio y servidor del Hijo de Dios.”


domingo, 4 de noviembre de 2012

La mujer en la familia y en el trabajo


 “El problema de la igualdad jurídica entre el hombre y la mujer ha de resolverse con una legislación social que reconozca la igualdad de los hombres trabajadores con las mujeres trabajadoras y, a la vez, como dice la Pacem in terris, tutele para éstas "el derecho a condiciones de trabajo conciliables con las exigencias y con sus deberes de esposas y madres" (núm. 10). Es preciso construir una sociedad en la que la mujer pueda atender a la formación de los propios hijos, que son los protagonistas de la sociedad futura. La Iglesia es sensible a esto y, como dije en la conclusión del Sínodo de los Obispos celebrado el pasado mes de octubre, "es necesario que la familia pueda vivir con holgura también cuando la madre se dedica plenamente a ella".
Esto no quiere decir que se excluya a la mujer del mundo del trabajo y de la actividad social y pública. Más aún, repito a todas las mujeres: "Estad presentes con vuestra creatividad en la transformación de esta sociedad...; llevad vuestra aportación iluminada por vuestro sentido religioso a todos los vuestros, y aún a las más altas magistraturas" (Discurso en el estadio "Jalisco", Guadalajara, 30 de enero de 1979).”

domingo, 14 de octubre de 2012

El fenómeno emigratorio

"El fenómeno emigratorio tiene sin duda aspectos positivos, en cuanto que proporciona un trabajo a quien carece de él y fomenta vínculos de contacto entre los pueblos. Pero presenta también aspectos negativos, en cuanto qué ―como he escrito en la Encíclica Laborem exercens― "constituye generalmente una pérdida para el país del que se emigra. Se aleja un hombre y a la vez un miembro de una gran comunidad, que está unida por la historia, la tradición, la cultura, para iniciar una vida dentro de otra sociedad, unida por otra cultura, y muy a menudo también por otra lengua" (núm. 23).

domingo, 19 de agosto de 2012

El trabajo es colaboración con Dios


 “¿Qué es el trabajo?  Contestemos una vez más a esta pregunta, recordando ante todo que es colaboración con Dios en el perfeccionamiento de la naturaleza, según el precepto bíblico de someter la tierra (cf. Gén 1, 28). El Creador quiso al hombre explorador, conquistador, dominador de la tierra y de los mares, de sus tesoros, de sus energías, de sus secretos, de manera que el hombre recupere su auténtica grandeza de "partner de Dios". Por esto el trabajo es noble y sagrado: es el título de la soberanía humana sobre la creación. El trabajo, además, es medio de unión y de solidaridad, que hace a los hombres hermanos, los educa en la cooperación, los fortalece en la concordia, los estimula a la conquista de las cosas, pero sobre todo de la esperanza, de la libertad, del amor.”