Mostrando entradas con la etiqueta empresario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta empresario. Mostrar todas las entradas

viernes, 30 de agosto de 2024

Revisar los conceptos del progreso

 

En todos los niveles, nacional e internacional, y por parte de todos los grupos sociales, de todos los sistemas, las realidades nuevas exigen aptitudes nuevas. La denuncia unilateral del otro y el fácil pretexto de las ideologías ajenas, fueren cuales fueren, son coartadas cada vez más irrisorias. Si la humanidad quiere controlar una evolución que se le escapa de la mano, si quiere sustraerse a la tentación materialista que gana terreno en una huida hacia adelante desesperada, si quiere asegurar el desarrollo auténtico a los hombres y a los pueblos, debe revisar radicalmente los conceptos de progreso, que bajo sus diversos nombres, han dejado atrofiar los valores espirituales.

La Iglesia ofrece su ayuda. Ella no teme denunciar con fuerza los ataques a la dignidad humana. Pero reserva lo esencial de sus energías para ayudar a los hombres y grupos humanos, a los empresarios y trabajadores para que tomen conciencia de las inmensas reservas de bondad que llevan dentro, que ellos han hecho ya fructificar en su historia y que hoy deben dar frutos nuevos.

(Juan Pablo II en su discurso a los trabajadores de Monterrey,México, 31 de enero de 1979)

miércoles, 10 de junio de 2020

Funcion social de la empresa



 “Por su misma dinámica intrínseca la empresa está llamada a realizar, bajo vuestro impulso, una función social —que es profundamente ética—: la de contribuir al perfeccionamiento del hombre, de cada hombre, sin ninguna discriminación; creando las condiciones que hacen posible un trabajo en el que, a la vez que se desarrollan las capacidades personales, se consiga una producción eficaz y razonable de bienes y servicios, y se haga al obrero consciente de trabajar realmente “en algo propio”.” 


sábado, 5 de abril de 2014

Función y responsabilidad del empresario

“La doctrina social de la Iglesia considera que la capacidad de iniciativa y empresarial es parte esencial del «trabajo humano, disciplinado y creativo» (Centesimus annus, 32), reconociendo al empresario el papel de protagonista del desarrollo. El dinamismo, el espíritu de iniciativa y la creatividad, indispensables para un empresario, hacen de él una figura clave del bienestar social.
Por tanto, debe tutelarse y valorarse el derecho a la empresa privada y a la libre iniciativa económica, puesto que es «importante no sólo para el individuo en particular, sino también para el bien común » (Sollicitudo rei socialis, 15). A este derecho corresponde la responsabilidad del empresario, llamado a hacer de la empresa una comunidad de hombres que trabajan con los demás y para los demás (cf. Centesimus annus, 30), y que se ayudan recíprocamente a madurar como seres humanos, sin marginar a nadie. “