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viernes, 8 de agosto de 2025

El fenómeno de las migraciones y el humus humano

 

Si se fomenta una integración gradual entre todos los inmigrantes, respetando su identidad y, al mismo tiempo, salvaguardando el patrimonio cultural de las poblaciones que los acogen, se corre menos riesgo de que los inmigrantes se concentren formando auténticos "guetos", aislándose del contexto social y acabando a veces por alimentar incluso el deseo de conquistar gradualmente el territorio.

Cuando las "diversidades" se encuentran, integrándose, dan vida a una "convivencia de las diferencias". Se redescubren los valores comunes a toda cultura, capaces de unir y no de separar; valores que hunden sus raíces en el idéntico humus humano. Eso ayuda a entablar un diálogo fecundo para construir un camino de tolerancia recíproca, realista y respetuosa de las peculiaridades de cada uno. En estas condiciones, el fenómeno de las migraciones contribuye a cultivar el "sueño" de un futuro de paz para la humanidad entera.

(delMensaje del Papa Juan Pablo II para la Jornada Mundial del emigrante y elrefugiado 2004)

miércoles, 18 de junio de 2025

Ante el fenómeno de la migración

 En nuestras sociedades, marcadas por el fenómeno global de la migración, es preciso buscar un justo equilibrio entre el respeto de la propia identidad y el reconocimiento de la ajena. En efecto, es necesario reconocer la legítima pluralidad de las culturas presentes en un país, en compatibilidad con la tutela del orden, del que dependen la paz social y la libertad de los ciudadanos.

En efecto, se deben excluir tanto los modelos asimilacionistas, que tienden a hacer que el otro sea una copia de sí, como los modelos de marginación de los inmigrantes, con actitudes que pueden llevar incluso a la práctica del apartheid. Es preciso seguir el camino de la auténtica integración (cf. Ecclesia in Europa, 102), con una perspectiva abierta, que evite considerar sólo las diferencias entre inmigrantes y autóctonos (cf. Mensaje para la Jornada mundial de la paz de 2001, n. 12).

miércoles, 25 de septiembre de 2024

La Iglesia y la emigración

 

… la emigración es un fenómeno masivo de nuestro tiempo, un fenómeno permanente que se presenta incluso con aspectos nuevos y que afecta a todos los continentes y a casi todos los países. Plantea graves problemas humanos y espirituales. Es una prueba, es decir, un riesgo, una oportunidad, tanto para los emigrantes como para quienes los acogen. Sí, supone para los primeros un riesgo muy serio de desarraigo, deshumanización y, en algunos casos, de descristianización; y para los segundos, un riesgo de cerrazón y tirantez. Pero proporciona también ocasión de enriquecimiento humano y espiritual, de apertura, de acogida a los extranjeros y renovación recíproca en el contacto mutuo. Y para la Iglesia es una invitación a ser más misionera, a salir al encuentro del hermano extranjero, a respetarlo, a testimoniar su fe y caridad en tal contexto y a recibir la aportación positiva del otro. ¿Sabe aprovechar la Iglesia esta oportunidad?

(Juan Pablo II en su discurso al II Congreso Mundial de Pastoral de la Emigración – 15 de marzo de 1979)   

lunes, 14 de octubre de 2013

La circunstancia particular del emigrante

 “Sé bien que vuestra condición de emigrantes os coloca en circunstancias particulares, que comportan a veces no pequeños esfuerzos y sacrificios para vosotros mismos y vuestras familias. Quiero, por ello deciros que comprendo y comparto vuestras ansias y esperanzas de personas que buscáis honradamente labraros un futuro mejor, personal y familiar. Permitidme que os aliente a no reducir esa noble tarea a la sola esfera material o económica, sino a extenderla también al campo espiritual y religioso. En efecto, es toda vuestra persona, de hombres y de cristianos, la que lleva en sí una dignidad peculiar, que arranca de la vocación sublime a la que Dios os llama. Sed, pues, fieles a esos valores que recibisteis en vuestros lugares de origen y que debéis desarrollar ahora, en un espíritu de mutua solidaridad. Ello os hará los primeros promotores de vosotros mismos, abriéndoos a todos los demás.”

domingo, 14 de octubre de 2012

El fenómeno emigratorio

"El fenómeno emigratorio tiene sin duda aspectos positivos, en cuanto que proporciona un trabajo a quien carece de él y fomenta vínculos de contacto entre los pueblos. Pero presenta también aspectos negativos, en cuanto qué ―como he escrito en la Encíclica Laborem exercens― "constituye generalmente una pérdida para el país del que se emigra. Se aleja un hombre y a la vez un miembro de una gran comunidad, que está unida por la historia, la tradición, la cultura, para iniciar una vida dentro de otra sociedad, unida por otra cultura, y muy a menudo también por otra lengua" (núm. 23).

lunes, 11 de enero de 2010

En la Iglesia nadie es extranjero


“En la Iglesia nadie es extranjero, y la Iglesia no es extranjera para ningún hombre y en ningún lugar. Como sacramento de unidad y, por tanto, como signo y fuerza de agregación de todo el género humano, la Iglesia es el lugar donde también los emigrantes ilegales son reconocidos y acogidos como hermanos. Corresponde a las diversas diócesis movilizarse para que esas personas, obligadas a vivir fuera de la red de protección de la sociedad civil, encuentren un sentido de fraternidad en la comunidad cristiana”