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sábado, 15 de junio de 2019

En Cristo está la respuesta


“Vosotros que vivís bajo la prueba, que os enfrentáis con el problema de la limitación, del dolor y de la soledad interior frente a él, no dejéis de dar un sentido a esa situación. En la cruz de Cristo, en la unión redentora con El, en el aparente fracaso del Hombre justo que sufre y que con su sacrificio salva a la humanidad, en el valor de eternidad de ese sufrimiento está la respuesta. Mirad hacia El, hacia la Iglesia y el mundo y elevad vuestro dolor, completando con El, hoy, el misterio salvador de su cruz.”

VIAJE APOSTÓLICO A ESPAÑA
(del Discurso del Beato Juan Pablo II a los enfermos - Zaragoza, sábado 6 de noviembre de 1982)

miércoles, 6 de marzo de 2019

Junto al hombre que sufre


“Junto al hombre que sufre, debe haber siempre otro que lo asiste y acompaña. La caridad y el sentido humanitario no pueden permanecer indiferentes ante la muerte y la destrucción.”


viernes, 28 de septiembre de 2018

La enfermedad y el encuentro con Dios


“Toda enfermedad grave suele pasar por momentos de desaliento radical, en los que surge la pregunta del porqué de la vida, precisamente porque nos sentimos desarraigados de ella. En esos momentos, la presencia silenciosa y orante de los amigos nos ayuda eficazmente. Pero en última instancia sólo el encuentro con Dios será capaz de decir a lo más herido de nuestro corazón la palabra misteriosa y esperanzadora.”

martes, 24 de octubre de 2017

La Iglesia y el sufrimiento

“La Iglesia, al acercarse a los hombres que sufren y al misterio del dolor, se guía por una precisa concepción de la persona humana y de su destino según los designios de Dios. Considera la medicina y los cuidados terapéuticos no sólo como algo que se refiere únicamente al bien y a la salud del cuerpo, sino que afecta a la persona como tal, a la que el mal ataca en el cuerpo. Efectivamente, la enfermedad y el dolor no son experiencias que afectan exclusivamente a la condición corporal del hombre, sino a todo el hombre en su integridad y unidad de cuerpo y alma. Por lo demás, es evidente que a veces la enfermedad, que se manifiesta en el cuerpo, tiene su origen y verdadera causa en lo más íntimo del alma humana.



domingo, 30 de marzo de 2014

Convertios y creed el Evangelio

 Convertíos y creed el Evangelio. Estas palabras las escuchamos el Miércoles de Ceniza, como invocación para toda la Cuaresma. Esta invocación nos acompaña jornada tras jornada, indicando el camino de la peregrinación espiritual durante los cuarenta días que nos deben llevar a la Pascua….en el período de la Cuaresma debemos estar particularmente cercanos a los hombres que sufren, con motivo de la cruz de Cristo..”.  


miércoles, 19 de marzo de 2014

Descubrir al Señor en el hombre herido

 “La morada de Cristo sufriente sigue presente aún hoy entre los hombres. Para revelar su poder, Dios sale a nuestro encuentro en lo más profundo de nuestra miseria. En el hombre probado, herido, despreciado y rechazado, podemos descubrir al Señor que avanza, cargando su cruz, por los caminos de la humanidad.”


jueves, 13 de febrero de 2014

“Nuestro dolor nos configura con Cristo”

 “Nuestros sacrificios no son vanos, no está agostada nuestra existencia desde el momento en que, como cristianos, no "somos ya nosotros los que vivimos, sino que es Cristo quien vive en nosotros" (cf. Gál 2, 20); "los sufrimientos de Cristo son nuestros sufrimientos" (cf. 2 Cor 1, 5) ; "nuestro dolor nos configura con Cristo" (cf. Flp 3, 10), y como Jesús, "aunque era Hijo, aprendió por sus padecimientos la obediencia" (Heb 5, 8), también nosotros debemos aceptar con constante empeño la prueba por dura que sea, elevando nuestros ojos hacia Aquel que es la Cabeza de nuestra fe y que quiere, sin embargo, soportar la cruz (cf. Heb 12, 1 ss.).”
(Beato Juan Pablo II en su encuentro con los enfermos – 21 de octubre de 1979)

miércoles, 26 de junio de 2013

El mal, el sufrimiento y la vocación del hombre a la vida eterna

“a la pregunta sobre, cómo conciliar el mal y sufrimiento en el mundo con la verdad de la Providencia Divina, no se puede ofrecer una respuesta definitiva sin hacer referencia a Cristo. Efectivamente, por una parte, Cristo —el Verbo encarnado— confirma con su propia vida —en la pobreza, la humillación y la fatiga— y especialmente con su pasión y muerte, que Dios está al lado del hombre en su sufrimiento; más aún, que El mismo toma sobre Sí el sufrimiento multiforme de la existencia terrena del hombre. Jesús revela al mismo tiempo que este sufrimiento posee un valor y un poder redentor y salvífico, que en él se prepara esa "herencia que no se corrompe", de la que habla San Pedro en su primera Carta: "la herencia que está reservada para nosotros en los cielos" (cf. 1 Pe 1, 4). La verdad de la Providencia adquiere así mediante "el poder y la sabiduría" de la cruz de Cristo su sentido escatológico definitivo. La respuesta definitiva a la pregunta sobre la presencia del mal y del sufrimiento en la existencia terrena del hombre la ofrece la Revelación divina en la perspectiva de la "predestinación en Cristo", es decir, en la perspectiva de la vocación del hombre a la vida eterna, a la participación en la vida del mismo Dios. Esta es precisamente la respuesta que ha ofrecido Cristo, confirmándola con su cruz y con su resurrección.”


miércoles, 5 de junio de 2013

El mal moral, el mal físico y el sufrimiento

“Debemos antes que nada llegar a un acuerdo sobre el mal y el sufrimiento. Este es en sí mismo multiforme. Generalmente se distinguen el mal en sentido físico del mal en sentido moral. El mal moral se distingue del físico sobre todo por comportar culpabilidad, por depender de la libre voluntad del hombre y es siempre un mal de naturaleza espiritual. Se distingue del mal físico, porque este último no incluye necesariamente y de modo directo la voluntad del hombre, si bien esto no significa que no pueda estar causado por el hombre y ser efecto de su culpa.”


jueves, 6 de diciembre de 2012

Colaborar con Jesús en la salvación del mundo


 “Con sus sufrimientos y su muerte Jesús tomó sobre sí todo el sufrimiento humano. confiriéndole un valor nuevo. De hecho, El llama a todo enfermo, a toda persona que sufre para colaborar con El en la salvación del mundo. Por esto, el dolor y el sufrimiento no se soportan a solas ni en vano. Aunque resulte difícil comprender el sufrimiento, Jesús ha aclarado que este valor está vinculado a su mismo sufrimiento, a su mismo sacrificio.”

sábado, 21 de julio de 2012

Vivir y morir para el Señor


 “Morir para el Señor significa vivir la propia muerte como acto supremo de obediencia al Padre (cf. Flp 2, 8), aceptando encontrarla en la « hora » querida y escogida por El (cf. Jn 13, 1), que es el único que puede decir cuándo el camino terreno se ha concluido. Vivir para el Señor significa también reconocer que el sufrimiento, aun siendo en sí mismo un mal y una prueba, puede siempre llegar a ser fuente de bien. Llega a serlo si se vive con amor y por amor, participando, por don gratuito de Dios y por libre decisión personal, en el sufrimiento mismo de Cristo crucificado. De este modo, quien vive su sufrimiento en el Señor se configura más plenamente a El (cf. Flp 3, 10; 1 P 2, 21) y se asocia más íntimamente a su obra redentora en favor de la Iglesia y de la humanidad. 87

domingo, 15 de abril de 2012

El don del sufrimiento


 “El sufrimiento, aceptado en unión con Cristo paciente, tiene una eficacia incomparable en orden a realizar el designio divino de la salvación. Repetiré, pues, con San Pablo: "Me alegro de mis padecimientos por vosotros y suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia'' (Col 1, 24).”

domingo, 1 de enero de 2012

Jesús y el sufrimiento

“Recordad que Jesús, aún en sus momentos de sufrimiento, era consolado por la presencia de su Padre. Él nos dijo que su Padre estaba con Él: Yo no estoy solo, Él me consuela. Él está conmigo, Él nunca me ha dejado solo.”

domingo, 30 de enero de 2011

Detenernos ante el hombre que sufre

“Debemos detenernos un poco ante el hombre que sufre para testificarle y, en cuanto sea posible, testificar juntamente con él, toda la dignidad del sufrimiento, diría toda la majestad del sufrimiento. Debemos inclinar la cabeza ante los hermanos o hermanas que son débiles e indefensos, privados precisamente de lo que a nosotros se nos ha concedido y de lo que gozamos cada día.”
(del Ángelus del Papa Juan Pablo II Domingo 11 de febrero de 1979)

viernes, 23 de julio de 2010

Sufrimiento: fecunda lluvia de gracias

“Todo sufrimiento, por pequeño que sea, ofrecido a Dios será capaz de multiplicarse infinitamente, gracias a su misericordia, y se transformará en fecunda lluvia de gracias para el crecimiento de toda la comunidad eclesial.”

domingo, 27 de junio de 2010

Sobre el dolor humano y las palabras de Cristo

“Cuando reflexionamos sobre la inmensidad del dolor humano, de ese dolor que está entre nosotros, en nuestras casas, en los hospitales, en las clínicas, por cualquier parte del mundo, entonces el significado de las palabras de Cristo: "Cuantas veces hicisteis eso a uno de estos mis hermanos... (hermanos míos que sufren), a mí me lo hicisteis" (Mt 25, 40), resulta sumamente real. ¡Cómo se multiplica Cristo a través de estas palabras! ¡Cuán presente está en la historia de la humanidad! Y ¡cuántos hombres en el mundo "hacen algo por Él", incluso sin darse cuenta, sin saber siquiera que Él existe...!”

viernes, 5 de marzo de 2010

El sufrimiento medio de salvación

“De la paradoja de la cruz brota la respuesta a nuestros interrogantes más inquietantes. Cristo sufre por nosotros: toma sobre sí el sufrimiento de todos y lo redime. Cristo sufre con nosotros, dándonos la posibilidad de compartir con él nuestros dolores. El sufrimiento humano, unido al de Cristo, se convierte en medio de salvación.”

domingo, 7 de febrero de 2010

Detenernos ante el hombre que sufre

“Debemos detenernos un poco ante el hombre que sufre para testificarle y, en cuanto sea posible, testificar juntamente con él, toda la dignidad del sufrimiento, diría toda la majestad del sufrimiento. Debemos inclinar la cabeza ante los hermanos o hermanas que son débiles e indefensos, privados precisamente de lo que a nosotros se nos ha concedido y de lo que gozamos cada día.”
(Juan Pablo II Ángelus domingo 11 de febrero de 1979)

domingo, 17 de enero de 2010

La prueba que purifica

“Debemos detenernos ante el sufrimiento, ante el hombre que sufre, para volver a descubrir este vínculo esencial entre el "yo" humano mío y suyo. Debemos detenernos ante el hombre que sufre para testificarle y, en cuanto sea posible, testificar juntamente con él, toda la dignidad del sufrimiento, diría toda la majestad del sufrimiento. Debemos inclinar la cabeza ante los hermanos o hermanas que son débiles e indefensos, privados precisamente de lo que a nosotros se nos ha concedido y de lo que gozamos cada día.
Estos son sólo algunos aspectos de esa gran prueba que tanto cuesta al hombre, pero que al mismo tiempo lo purifica, como purifica a quien trata de solidarizarse con el otro, con el "yo" humano que sufre.
Cristo ha dicho: "Estaba enfermo y me visitasteis" (Mt 25, 36).”

miércoles, 9 de diciembre de 2009

El Señor está cerca



“El Señor está cerca de vosotros: dad un valor más alto a vuestro dolor, santificadlo con vuestros sufrimientos, abandonándoos confiadamente en quien misteriosamente os prueba, «para que sepáis sufrir juntamente con El, para ser con El glorificados» (cf. Rom 8, 17).”