Mostrando entradas con la etiqueta judios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta judios. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de septiembre de 2024

Juan Pablo II : cercanía con el pueblo judío

 

Estoy seguro de que el hecho mismo de este encuentro de hoy, que ustedes tan amablemente han pedido tener, es en sí mismo una expresión de diálogo y un nuevo paso hacia ese más pleno entendimiento mutuo que estamos llamados a conseguir. Al buscar esta meta estamos todos convencidos de ser fieles y obedientes a la voluntad de Dios, el Dios de los Patriarcas y Profetas….. Todos nosotros, judíos y cristianos, oramos frecuentemente a El con las mismas oraciones, tomadas del Libro que ambos consideramos ser la Palabra de Dios. A El pertenece brindar a ambas comunidades religiosas, tan cercanas la una de la otra, aquella reconciliación y amor eficaz que son al mismo tiempo su precepto y su don (cf. Lev 19, 18; Mc 12. 30). En este sentido, creo, cada vez que los judíos recitan el Shema Israel y cada vez que los cristianos recuerdan el primero y segundo mandamiento grande, somos, por la gracia de Dios, traídos a una mayor cercanía.

(JuanPablo II en su discurso a los representantes de las organizaciones judías mundiales– 12 de marzo de 1979)

miércoles, 17 de junio de 2020

Tradición judaica y cristiana


“Tenemos un patrimonio espiritual común; y el Pueblo del Nuevo Testamento, es decir, la Iglesia, se siente y está vinculada espiritualmente a la estirpe de Abraham, “nuestro padre en la fe”. Pido a Dios que la tradición judaica y cristiana, fundada en la Palabra divina, y que tiene una profunda conciencia de la dignidad de la persona humana que es imagen de Dios (cfr. Gen 1, 26), nos lleve al culto y amor ferviente al único y verdadero Dios. Y que ello se traduzca en una acción eficaz en favor del hombre, de cada hombre y de todo hombre.” VIAJE APOSTÓLICO A ESPAÑA


miércoles, 21 de diciembre de 2011

Religiones no cristianas (2)

“Una relación especial —entre las religiones no cristianas— es la que mantiene la Iglesia con los que profesan la fe en la Antigua Alianza, los herederos de los Patriarcas y Profetas de Israel. Efectivamente, el Concilio recuerda "el vínculo con que el pueblo del Nuevo Testamento está unido con la estirpe de Abraham" (Nostra aetate, 4).

Este vínculo, al que ya aludimos en la catequesis dedicada al Antiguo Testamento, y que nos acerca a los judíos, se pone una vez más de relieve en la Declaración Nostra aetate, al referirse a esos comunes inicios de la fe, que se encuentran en los Patriarcas, Moisés y los Profetas. La Iglesia "reconoce que todos los cristianos, hijos de Abraham según la fe, están incluidos en la vocación del mismo Patriarca.... La Iglesia no puede olvidar que ha recibido la revelación del Antiguo Testamento, por medio de aquel pueblo con el que Dios, por su inefable misericordia, se dignó establecer la Antigua Alianza" (Nostra aetate, 4). De este mismo Pueblo proviene "Cristo según la carne" (Rom 9, 5), Hijo de la Virgen María, así como también son hijos de él sus Apóstoles.”