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jueves, 12 de junio de 2025

La urgencia de la actividad misionera ante la « nueva humanidad » sin Dios

 

La urgencia de la actividad misionera brota de la radical novedad de vida, traída por Cristo y vivida por sus discípulos. Esta nueva vida es un don de Dios, y al hombre se le pide que lo acoja y desarrolle, si quiere realizarse según su vocación integral, en conformidad con Cristo. El Nuevo Testamento es un himno a la vida nueva para quien cree en Cristo y vive en su Iglesia. La salvación en Cristo, atestiguada y anunciada por la Iglesia, es autocomunicación de Dios: « Es el amor, que no sólo crea el bien, sino que hace participar en la misma vida de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. En efecto, el que ama desea darse a sí mismo ».9

Dios ofrece al hombre esta vida nueva: « ¿Se puede rechazar a Cristo y todo lo que él ha traído a la historia del hombre? Ciertamente es posible. El hombre es libre. El hombre puede decir no a Dios. El hombre puede decir no a Cristo. Pero sigue en pie la pregunta fundamental. ¿Es licito hacer esto? ¿Con qué fundamento es licito? ».10

 En el mundo moderno hay tendencia a reducir el hombre a una mera dimensión horizontal. Pero ¿en qué se convierte el hombre sin apertura al Absoluto? La respuesta se halla no sólo en la experiencia de cada hombre, sino también en la historia de la humanidad con la sangre derramada en nombre de ideologías y de regímenes políticos que han querido construir una « nueva humanidad » sin Dios.

 

(de la Carta Endciclica Redemptoris Missio sobre lapermanente validez del mandato misionero - del Papa Juan Pablo II)  

martes, 27 de mayo de 2025

La vocación universal a la santidad

 

La vocación universal a la santidad - El verdadero misionero es el santo

La llamada a la misión deriva de por sí de la llamada a la santidad. Cada misionero, lo es auténticamente si se esfuerza en el camino de la santidad: « La santidad es un presupuesto fundamental y una condición insustituible para realizar la misión salvífica de la Iglesia ».174

La vocación universal a la santidad está estrechamente unida a la vocación universal a la misión. Todo fiel está llamado a la santidad y a la misión. 

 (Juan Pablo II en la Encíclica Redemptoris Missio – Sobre la permanente validez del mandato misionero) 

viernes, 14 de mayo de 2021

El anuncio de Cristo en el centro de la actividad misionera

 En el centro de la actividad misionera está el anuncio de Cristo, el conocimiento y la experiencia de su amor. La Iglesia no puede sustraerse a este mandato explícito de Jesús, porque privaría a los hombres de la "buena nueva" de la salvación. Este anuncio no elimina la autonomía propia de algunas actividades como el diálogo y la promoción humana; por el contrario, las funda en la caridad difusiva y las ordena a un testimonio siempre respetuoso de los demás mediante el discernimiento atento de lo que el Espíritu suscita en ellos.

lunes, 29 de abril de 2013

La salvación y la misión

“Si Jesús, después de haber impartido el mandato de ir y de predicar, había advertido que la salvación depende de la fe y, de recibir el bautismo (16, 16), Pablo, mediante un lúcido examen lógico y teológico individua las varias fases y distintos momentos que vinculan íntimamente entre sí la salvación y la misión. ¿Cómo se nos da la salvación? El responde: se nos da la salvación si se invoca al Señor; pero para invocarlo es necesario creer; y para creer es preciso oír hablar; y para oír hablar es necesario anunciar; y para anunciar es necesario ser enviados (cf. Rom 10, 13-15). He aquí, pues, los pasos obligados entre el punto de partida y el de llegada. He aquí cómo del envío o misión viene a depender el deseado destino final que es la salvación, a través del camino crucial de la fe, recibida después de la escucha atenta de quien la anuncia y, cuando se haya convertido en opción personal y convicción profunda del corazón, se manifiesta también en la confesión de la boca (ib., 9-10).”


viernes, 4 de enero de 2013

Mision de la Iglesia y de los católicos


 “La misión de la Iglesia consiste en transmitir un mensaje de vida y amor mediante gestos concretos en favor de la dignidad humana y de una vida mejor, con espíritu de compasión hacia los más pobres y necesitados. Los católicos, con humildad y colaborando con los demás componentes de la nación, participan en la renovación y la transformación de las realidades humanas.”

martes, 10 de julio de 2012

Es la hora de la misión


 “Sí, es la hora de la misión. En vuestras diócesis y en vuestras parroquias, en vuestros movimientos, asociaciones y comunidades, Cristo os llama, la Iglesia os acoge como casa y escuela de comunión y de oración. Profundizad en el estudio de la Palabra de Dios y dejad que ella ilumine vuestra mente y vuestro corazón. Tomad fuerza de la gracia sacramental de la Reconciliación y de la Eucaristía. Tratad asiduamente con el Señor en ese "corazón con corazón" que es la adoración eucarística. Día tras día recibiréis nuevo impulso, que os permitirá confortar a los que sufren y llevar la paz al mundo……. Contemplando la luz que resplandece sobre el rostro de Cristo resucitado, aprended a vivir como "hijos de la luz e hijos del día" (1 Ts 5, 5), manifestando a todos que "el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad" (Ef 5, 9).”

domingo, 20 de noviembre de 2011

La mision de la Iglesia

“"La Iglesia, enriquecida con los dones de su Fundador y observando fielmente sus preceptos de caridad, humildad y abnegación, recibe la misión de anunciar el Reino de Cristo y de Dios e instaurarlo en todos los pueblos, y constituye en la tierra el germen y el principio de ese Reino" (Lumen gentium, 5).



La Iglesia es el Pueblo de Dios que acepta la misión, la misma, en cierto sentido, que aceptó la Virgen de Nazaret. Es el Pueblo que asume esta misión divina juntamente con Cristo en el Espíritu Santo. De este modo, toda la Iglesia se halla en estado de misión (in statu missionis), y cada uno de los cristianos sin excepción, consciente de su Credo, participa en la misión de la Iglesia.”




lunes, 30 de mayo de 2011

"En adelante vas a ser pescador de hombres" misión incesante de la Iglesia

“Cristo dijo a Pedro: "En adelante vas a ser pescador de hombres" (Lc 5, 10); esta pesca misteriosa corresponde a la misión incesante de la Iglesia, de cada una de las comunidades en la Iglesia y de cada uno de los cristianos. Llevar a los hombres vivos, a las almas humanas a la luz de la fe y a la fuente del amor; mostrarles el Reino de Dios presente en los corazones y en el designio de la historia de la humanidad; reunir a todos en esa unidad, cuyo centro es Cristo: he aquí la misión continua de la Iglesia.”
(de la Homilía del Beato Juan Pablo II en la visita pastoral a la parroquia romana de San Timoteo - Domingo 10 de febrero de 1980)

miércoles, 26 de enero de 2011

La misión del cristiano laico

“El vehículo normal con el que la Iglesia, fiel a su naturaleza sacramental de signo e instrumento de la unión con Dios y de la unidad de todo el género humano (cf. Lumen gentium 1) da testimonio de la redención que actúa en la sociedad, es la misión del cristiano en el mundo. Corresponde al cristiano, y en particular al laico protagonista del compromiso eclesial, gracias a la índole secular de su vocación, hacer presente en todos los ambientes el acontecimiento salvífico de Cristo. Tarea esencial de la misión, aparece, pues, el deber de manifestar de modo sensible la unidad de los cristianos en las diversas situaciones existenciales, presentando la experiencia de hombres nuevos capaces de colaborar en la construcción de sectores de sociedad más verdadera y más justa.”

miércoles, 19 de enero de 2011

La misión del cristiano

“El cristiano, que es verdaderamente tal, jamás se sustrae a la fascinante misión de demostrar al hombre de hoy la posibilidad de una convivencia humana más verdadera, más justa, más impregnada por el espíritu de paz.”