sábado, 28 de agosto de 2021

Descubrir a Cristo

 

Descubrir a Cristo es la aventura más bella de toda nuestra vida. Pero no es suficiente descubrirlo una sola vez. Cada vez que se descubre, se recibe un llamamiento a buscarle más aún, y a conocerle mejor a través de la oración, la participación en los sacramentos, la meditación de su Palabra, la catequesis y la escucha de las enseñanzas de la Iglesia. Esta es nuestra tarea más importante, como lo comprendió tan bien San Pablo cuando escribió: «Para mí la vida es Cristo» (Flp 1,21).    El redescubrimiento de Cristo ―cuando es auténtico― tiene como consecuencia directa el deseo de llevarlo a los demás a saber el compromiso apostólico.

(Juan Pablo II Mensaje para la IV JMJ)

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