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jueves, 25 de septiembre de 2014

La paz y el hombre en su integridad

 “El hombre vive contemporáneamente en el mundo de los valores materiales y en el de los valores espirituales. Para el hombre concreto que vive y espera, las necesidades, las libertades y las relaciones con los demás no corresponden nunca únicamente a la una o a la otra esfera de valores, sino que pertenecen a ambas esferas. Es lícito considerar separadamente los bienes materiales y los bienes espirituales para comprender mejor que en el hombre concreto son inseparables y para ver además que toda amenaza a los derechos humanos, bien sea en el ámbito de los bienes materiales, bien sea en el de los bienes espirituales, es igualmente peligrosa para la paz, porque afecta siempre al hombre en su integridad.”

jueves, 3 de enero de 2013

La posesión de bienes materiales y su uso


 “En ningún sitio condena Cristo la mera posesión de bienes terrenos en cuanto tal. En cambio pronuncia palabras muy duras contra los que utilizan los bienes egoístamente, sin fijarse en las necesidades de los demás. El Sermón de la Montaña comienza con estas palabras: "Bienaventurados los pobres de espíritu". Y al final de la narración del juicio final tal como lo hallamos en el Evangelio de San Mateo, Jesús dice estas palabras que todos conocemos muy bien: "Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui peregrino, y no me alojasteis; estuve desnudo, y no me vestisteis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis"(Mt 25, 42-43).”