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sábado, 24 de agosto de 2024

Contemplar: encontrar el modo específico de extender el Reino de Dios

El ser contemplativa no supone cortar radicalmente con el mundo, con el apostolado. La contemplativa tiene que encontrar su modo específico de extender el Reino de Dios, de colaborar en la edificación de la ciudad terrena, no sólo con sus plegarias y sus sacrificios, sino con su testimonio silencioso, es verdad, pero que pueda ser entendido por los hombres de buena voluntad con los que esté en contacto.

Para ello tenéis que encontrar vuestro estilo propio que, dentro de una visión contemplativa, os haga compartir con vuestros hermanos el don gratuito de Dios.

viernes, 14 de junio de 2019

Silencio contemplativo

“Vuestro silencio contemplativo se hace, como en María, fidelidad esponsal y fecundidad materna para el mundo (Cf.. Luc. 2, 19 et 51). Vuestra vida es preciosa para la Iglesia, también hoy. Sed, pues, fieles y seguid adelante en vuestra entrega. “

(del discurso del Beato Juan Pablo II a las religiosas declausura, a los padres de sacerdotes y personas consagradas y a los reclusos –cuenca (Ecuador) 31 de enero de 1985)

jueves, 4 de enero de 2018

La palabra de Dios y la palabra del hombre

“Podréis repetir la plegaria del Apóstol con tal de que vuestro ministerio de evangelización, de catequesis, de predicación, sea verdaderamente Palabra de Dios y no palabra de hombre, confundida quizá con afirmaciones y razonamientos pobremente humanos, enturbiada acaso por premisas cambiantes de sabor exclusivamente sociológico, político, terreno, más cercana a veces al saber técnico, o producto exclusivo de erudición y no fruto de la fe que proclama a Cristo, el Señor resucitado. El Concilio Vaticano II pide a los presbíteros un espíritu de contemplación, “porque, buscando cómo puedan enseñar más adecuadamente a los otros lo que ellos han contemplado, gustarán más profundamente la inescrutable riqueza de Cristo (Ef 3,8)” (Presbyterorum Ordinis, 13).”

(Juan Pablo II en su encuentro con sacerdotes, seminaristas y religiosos. Catedral primada de Bogotá, 1 de julio de 1986)

lunes, 29 de octubre de 2012

Saber contemplar y evitar la contaminación interior



 “Hay que saber estar en silencio, crear espacios de soledad o, mejor, de encuentro reservado a una intimidad con el Señor. Hay que saber contemplar. El hombre de hoy siente mucho la necesidad de no limitarse a las meras preocupaciones materiales, e integrar, en cambio, su propia cultura técnica con superiores y desintoxicantes aportaciones procedentes del mundo del espíritu. Desgraciadamente, nuestra vida diaria corre el riesgo o incluso experimenta casos, más o menos difundidos, de contaminación interior. Pero el contacto de fe con la Palabra del Señor nos purifica, nos eleva y nos vuelve a dar energía.”