La familia es la primera y fundamental comunidad humana.
Es ambiente de vida, es ambiente de amor. La vida de toda
sociedad, nación y Estado, depende de la familia; la familia es, dentro de esa
sociedad, un verdadero ambiente de vida y de amor.
La familia es la primera y fundamental comunidad humana.
Es ambiente de vida, es ambiente de amor. La vida de toda
sociedad, nación y Estado, depende de la familia; la familia es, dentro de esa
sociedad, un verdadero ambiente de vida y de amor.
“la libertad requiere que cada uno tenga un gran sentido de responsabilidad y un compromiso de respeto recíproco.”
“El esplendor de la verdad brilla en todas las obras del Creador y, de modo particular, en el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios (cf. Gn 1, 26), pues la verdad ilumina la inteligencia y modela la libertad del hombre, que de esta manera es ayudado a conocer y amar al Señor. Por esto el salmista exclama: «¡Alza sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor!» (Sal 4, 7).”
(Juan Pablo II Introduccion a la Enciclica VeritatisSplendor)
La oración es la primera forma de vida interior y la más excelente. Los doctores y maestros del espíritu están tan convencidos de esta verdad, que con frecuencia presentan la vida interior como vida de oración. El autor principal de esta vida es el Espíritu Santo, que fue también el autor principal de la de Cristo. En efecto, leemos en el evangelio de Lucas: «En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: “Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra”» (Lc 10, 21). Es una oración de alabanza y de acción de gracias que, según el evangelista, brota del gozo interior de Jesús «en el Espíritu Santo».
El Rosario es una oración que se refiere a María unida a Cristo en su misión salvífica. Es, al
mismo tiempo, una oración a María, nuestra mejor mediadora ante el Hijo. Es
finalmente una oración que de modo especial rezamos con María, lo mismo que oraban juntos con Ella los Apóstoles en el
Cenáculo, preparándose para recibir el Espíritu Santo.
(Juan Pablo II Audiencia General 28 de octubre de 1981)
En efecto, si al inicio del tercer milenio los cristianos están llamados a crecer como "contempladores del rostro de Cristo" (Novo millennio ineunte, 16), y las comunidades eclesiales a convertirse en "auténticas escuelas de oración" (ib., 33), el rosario constituye el "camino mariano" y, por tanto, privilegiado para alcanzar ese doble objetivo. La Iglesia, deseando ser cada vez más transparencia del "misterio" de Cristo, para meditar los "misterios" de su Evangelio, acude a la escuela de María. Este es "el camino de María" (ib., 24), el camino que siguió ella al realizar su ejemplar peregrinación de fe, como primera discípula del Verbo encarnado. Al mismo tiempo, es el camino de una auténtica devoción mariana centrada totalmente en la relación existente entre Cristo y su Madre santísima (cf. ib.).
(Juan Pablo II Audiencia General 29 de octubre 2003)
¿Qué es la paz?¿Qué puede ser la paz en la tierra, la paz entre los hombres y los pueblos, sino el fruto de la fraternidad, que se manifieste más fuerte que lo que divide y contrapone recíprocamente a los hombres? De esta fraternidad habla precisamente San Pablo, cuando escribe a los Gálatas: "Vosotros sois hijos". Y si hijos —los hijos de Dios en Cristo— entonces, también hermanos.