En la comunidad de oración, Cristo está
realmente presente: reza "en nosotros", "con nosotros" y
"por nosotros".
(Juan Pablo II Carta Enciclica Ut Unum Sint, 22 sobre el empeño ecuménico)
En la comunidad de oración, Cristo está
realmente presente: reza "en nosotros", "con nosotros" y
"por nosotros".
(Juan Pablo II Carta Enciclica Ut Unum Sint, 22 sobre el empeño ecuménico)
Nunca
como hoy la Iglesia ha tenido la oportunidad de hacer llegar el Evangelio, con
el testimonio y la palabra, a todos los hombres y a todos los pueblos. Veo
amanecer una nueva época misionera, que llegará a ser un día radiante y rica en
frutos, si todos los cristianos y, en particular, los misioneros y las jóvenes
Iglesias responden con generosidad y santidad a las solicitaciones y desafíos
de nuestro tiempo. Como los Apóstoles después de la Ascensión de Cristo, la
Iglesia debe reunirse en el Cenáculo con « María, la madre de Jesús » (Act 1, 14), para implorar el Espíritu y obtener fuerza y valor
para cumplir el mandato misionero. También nosotros, mucho más que los
Apóstoles, tenemos necesidad de ser transformados y guiados por el Espíritu.
(Juan
Pablo II Carta Enciclica Redemptoris Missio, sobre la permanente validez del
mandato misionero)
… la
Misa es la viva actualización del sacrificio de la Cruz. Bajo las especies de pan y vino, sobre las que
se ha invocado la efusión del Espíritu Santo, que actúa con una eficacia del
todo singular en las palabras de la consagración, Cristo se ofrece al Padre con
el mismo gesto de inmolación con que se ofreció en la cruz. « En este divino
sacrificio, que se realiza en la Misa, este mismo Cristo, que se ofreció a sí
mismo una vez y de manera cruenta sobre el altar de la cruz, es contenido e
inmolado de manera incruenta »[70]. A su sacrificio Cristo une el de la Iglesia: « En la
Eucaristía el sacrificio de Cristo es también el sacrificio de los miembros de
su Cuerpo. La vida de los fieles, su alabanza, su sufrimiento, su oración y su
trabajo se unen a los de Cristo y a su total ofrenda, y adquieren así un valor
nuevo »[71]. Esta participación de toda la comunidad asume un particular
relieve en el encuentro dominical, que permite llevar al altar la semana transcurrida
con las cargas humanas que la han caracterizado.
El evangelio de la esperanza, transmitido y asimilado por la Iglesia, debe proclamarse todos los días y ser testimonio de él todos los días. Este es el llamado de la Iglesia en todo momento y en todo lugar.
Hoy
más que nunca, el primer servicio que debemos prestar al hombre es dar
testimonio de la verdad, de toda la verdad, "confesando la verdad en
amor" (Ef 4, 15). No debemos darnos por vencidos hasta que podamos
confesar juntos una vez más toda la verdad a la que el Espíritu Santo nos está
conduciendo (cf. Jn 16,13)
(Juan Pablo II Discurso a las comunidades cristianas no catolicas, 31 de mayo de 1980)
La
defensa de la verdad es condición de la defensa del hombre, de la moralidad, de
la civilización.
(Juan Pablo
II” Cuadernos personales” 1962-2003, Planeta 2014)
¿Cuál es el secreto de tanta admiración y amor
por este nuevo santo? [P. Pio de Pietrelcina]? Es ante todo un
"hermano del pueblo", que es una característica tradicional de los
capuchinos. Además, es un santo taumaturgo, como lo demuestran los
extraordinarios acontecimientos de su vida. Pero sobre todo, el Padre Pío
es un religioso que ama sinceramente a Cristo crucificado. También
participó en el misterio de la cruz de forma física durante su vida.
(Juan Pablo II Audiencia para los participantes
de la canonziacion del Padre Pio, 17 de junio de 2002)