miércoles, 10 de junio de 2020

Ser fermento y alma de la sociedad


“Nunca podrán olvidar los cristianos que deben ser “fermento y alma de la sociedad” y que en las tareas temporales “la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto cumplimiento de todas ellas según la vocación personal de cada uno”.

(de la Homilía de Juan Pablo II en la Misa en Barcelona -, 7 de noviembre de 1982)

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