miércoles, 28 de octubre de 2020

Escuelas de oración

 En efecto, si al inicio del tercer milenio los cristianos están llamados a crecer como "contempladores del rostro de Cristo" (Novo millennio ineunte, 16), y las comunidades eclesiales a convertirse en "auténticas escuelas de oración" (ib., 33), el rosario constituye el "camino mariano" y, por tanto, privilegiado para alcanzar ese doble objetivo. La Iglesia, deseando ser cada vez más transparencia del "misterio" de Cristo, para meditar los "misterios" de su Evangelio, acude a la escuela de María. Este es "el camino de María" (ib., 24), el camino que siguió ella al realizar su ejemplar peregrinación de fe, como primera discípula del Verbo encarnado. Al mismo tiempo, es el camino de una auténtica devoción mariana centrada totalmente en la relación existente entre Cristo y su Madre santísima (cf. ib.).

(Juan Pablo II Audiencia General 29 de octubre 2003)

 

 


miércoles, 9 de septiembre de 2020

¿Qué es la paz?

 ¿Qué es la paz?¿Qué puede ser la paz en la tierra, la paz entre los hombres y los pueblos, sino el fruto de la fraternidad, que se manifieste más fuerte que lo que divide y contrapone recíprocamente a los hombres? De esta fraternidad habla precisamente San Pablo, cuando escribe a los Gálatas: "Vosotros sois hijos". Y si hijos —los hijos de Dios en Cristo— entonces, también hermanos.

 (San Juan Pablo II Homilia en la Misa de lasolemnidad de Santa Maria Madre de Dios XIV Jornada Mundial de la paz – 1 deenero de 1981)

sábado, 1 de agosto de 2020

El mal propicia ocasiones para el bien

“Lo que se podía pensar es que también este mal era en cierto sentido necesario para el mundo y para el hombre. En efecto, en determinadas circunstancias de la existencia humana parece que el mal sea en cierta medida útil, en cuanto propicia ocasiones para el bien.”

Juan Pablo II Memoria e identidad, cap 3


sábado, 25 de julio de 2020

Cuidar el gran don de la libertad


 “Precisamente porque hemos sido creados a imagen de Dios, hemos recibido de él también el gran don que es la libertad. Pero si no se ejercita bien, la libertad nos puede conducir lejos de Dios. Nos puede hacer perder la dignidad de la que él nos ha revestido. Cuando no está plasmada por el Evangelio, la libertad puede transformarse en esclavitud:  la esclavitud del pecado y de la muerte eterna.”

miércoles, 17 de junio de 2020

Nuestros difuntos viven con Cristo


“Nuestros difuntos “viven con Cristo”, después de haber sido sepultados con El en la muerte. Para ellos el tiempo de la prueba ha terminado, dejando el puesto al tiempo de la recompensa. Por esto —a pesar de la sombra de tristeza provocada por la nostalgia de su presencia visible— nos alegramos al saber que han llegado ya a la serenidad de la “patria”.” 

VIAJE APOSTÓLICO A ESPAÑA (de la Homilía del beato Juan Pablo II en la Misa para los difuntos en el cementerio de la “Almudena” Madrid, 2 de noviembre de 1982) 

La persona y el mensaje de Jesucristo


 “Si la teología ha necesitado siempre del auxilio de la filosofía, hoy día esta filosofía tendrá que ser antropológica, es decir, deberá buscar en las estructuras esenciales de la existencia humana las dimensiones trascendentes que constituyen la capacidad radical del hombre de ser interpelado por el mensaje cristiano, para comprenderlo como salvífico, es decir, como respuesta de plenitud gratuita a las cuestiones fundamentales de la vida humana. Este fue el proceso de reflexión teológica seguido por el Concilio Vaticano II en la Constitución “Gaudium et Spes”: la correlación entre los problemas hondos y decisivos del hombre, y la luz nueva que irradia sobre ellos la Persona y el mensaje de Jesucristo (Cfr. Gaudium et Spes, 9-21)”


La fe raíz vital y permanente de la teología


“La fe es la raíz vital y permanente de la teología, que brota precisamente del preguntar y buscar, intrínsecos a la misma fe, es decir, de su impulso a comprenderse a sí misma, tanto en su opción radicalmente libre de adhesión personal a Cristo, cuanto en su asentimiento al contenido de la revelación cristiana. Hacer teología es, pues, una tarea exclusivamente propia del creyente en cuanto creyente, una tarea vitalmente suscitada y en todo momento sostenida por la fe, y por eso pregunta y búsqueda ilimitada.”