"Y
la estrella ... iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del
lugar donde estaba el niño" (Mt 2,9). Los Reyes Magos
llegaron a Belén porque se dejaron guiar dócilmente por la estrella. Más aún,
"al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría" (Mt 2,10).
Es importante, queridos amigos, aprender a escrutar los signos con
los que Dios nos llama y nos guía. Cuando se es consciente de ser guiado por
Él, el corazón experimenta una auténtica y profunda alegría acompañada
de un vivo deseo de encontrarlo y de un esfuerzo perseverante de seguirlo
dócilmente.
(del
Mensaje
de Juan Pablo II para la JMJ 2005 presidida por el Papa BenedictoXVI)
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