miércoles, 23 de septiembre de 2026

Acoger el « misterio » de la propia vida

La verdad de la Revelación cristiana, que se manifiesta en Jesús de Nazaret, permite a todos acoger el « misterio » de la propia vida. Como verdad suprema, a la vez que respeta la autonomía de la criatura y su libertad, la obliga a abrirse a la trascendencia. Aquí la relación entre libertad y verdad llega al máximo y se comprende en su totalidad la palabra del Señor: « Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres » (Jn 8, 32

(Papa Juan Pablo II Carta Encíclica Fides et Ratio) 

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