Jesús es el buen Pastor anunciado (cf. Ez 34); Aquel que conoce a sus ovejas una a una, que
ofrece su vida por ellas y que quiere congregar a todos en «un solo rebaño y un
solo pastor» (cf. Jn 10, 11-16). Es el Pastor que ha venido «no para
ser servido, sino para servir» (cf. Mt 20, 24-28), el que, en la escena pascual del
lavatorio de los pies (cf. Jn 13, 1-20), deja a los suyos el modelo de servicio
que deberán ejercer los unos con los otros, a la vez que se ofrece libremente
como cordero inocente inmolado para nuestra redención (cf. Jn 1, 36; Ap 5, 6.12).
(de la Exhortación
Apostólica Pastores Dabo Vobis de
Juan Pablo II – 25 de marzo de 1992)
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