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martes, 2 de septiembre de 2025

La unidad de los cristianos

(El Papa Juan Pablo II respondiendo en su dialogo con los jóvenes de Paris durante la Vigilia en el Parque de los Príncipes, 1 de junio de 1980) 

La obra de la unidad de los cristianos creo que es una de las más grandes y más hermosas tareas de la Iglesia en nuestra época.

Querríais saber si yo espero esta unidad y cómo me la figuro. Os responderé lo mismo que a propósito de la aplicación del Concilio. También ahí veo una llama particular del Espíritu Santo. Por lo que respecta a su realización, a las diversas etapas de esta realización, encontramos en la enseñanza del Concilio todos los elementos fundamentales. Estos son los que hay que poner en práctica, buscando sus aplicaciones concretas y, sobre todo, rogando siempre con fervor, constancia y humildad. La unión de los cristianos no puede realizarse más que con una maduración profunda en la verdad y una conversión constante de los corazones. Todo esto debemos hacerlo según nuestras capacidades humanas, revisando todos los "procesos históricos" que han durado tanto siglos. Pero en definitiva, esta unión por la que no debemos ahorrar ni esfuerzos ni trabajos, será el don de Cristo a su Iglesia. Como ya es de hecho un don suyo el que hayamos entrado en el camino de la unidad.

lunes, 29 de abril de 2024

Unidad entre los cristianos

 (…)  la restauración de la unidad entre todos los cristianos era uno de los objetivos principales del Concilio Va­ticano II (cf. Unitatis redintegratio, 1), y desde mi elección me comprometí formalmente a promover la puesta en práctica de sus normas y orientaciones, considerando que éste era para mí un deber primordial.

(…)

 ¿No he dicho ya que resultan intolerables las divisiones entre cristianos? Este sufrimiento debe estimularnos a vencer los obstáculos que todavía nos separan de la profesión unánime de la misma fe, y de la reunificación de nuestras comunidades separadas con un mismo ministerio sacramental.

(…)

Hay que recordar aquí que el Concilio pedía que se hiciera un esfuerzo especial en la enseñanza de la teología y en la formación de la mentalidad de los futuros sacerdotes (cf. Unitatis redintegratio, 10).

 

(Juan Pablo II en su discurso a la Asambleaplenaria del Secretariado para la Unión de los Cristianos)

jueves, 21 de marzo de 2024

La búsqueda de la unidad en la Iglesia

 

 “….la búsqueda de la unidad, y especialmente la oración, deben comprometernos a todos, porque, como ha afirmado el Concilio Vaticano II, "la preocupación por establecer la unidad afecta a toda la Iglesia, tanto a los fieles como a los Pastores, y a cada uno según su propia capacidad" (Unitatis redintegratio, 5). Por eso en mi Exhortación Apostólica sobre la catequesis, siguiendo las sugerencias presentadas por el Sínodo de los Obispos de 1977, he creído necesario subrayar la importancia de la formación ecuménica. Efectivamente, "la catequesis no puede permanecer ajena a esta dimensión ecuménica cuando todos los fieles, según su propia capacidad y su situación en la Iglesia, son llamados a tomar parte en el movimiento hacia la unidad" (Catechesi tradendae, 32).

Una adecuada dimensión ecuménica en la catequesis habilita a los cristianos no sólo a percibir el significado y la importancia de la unidad de la Iglesia, sino a hacerse verdaderos artífices de comunión con la oración, con la palabra, con la acción de toda la vida cristiana.”

(de la Audiencia General deJuan Pablo II dl 23 de enero de 1980)

jueves, 28 de mayo de 2020

Camino hacia la unidad


“Tenemos estrechos vínculos comunes fundamentales en la Biblia, Palabra de Dios, en la fe apostólica que profesamos en los grandes Símbolos y que se hace vida en el bautismo. La profundización en la sacramentalidad bautismal descubre ante nosotros perspectivas extraordinariamente positivas en el camino de la plena unidad (Cfr. Unitatis Redintegratio, 22). Y la oración por la unidad, hecha en cada una de nuestras comunidades, o también, cuando fuera posible en fraterna unión de corazones, ¿no es el mejor medio para atraer sobre el compromiso ecuménico el Espíritu de concordia, que transforma nuestras voluntades y las hace dóciles a su inspiración?” 


VIAJE APOSTÓLICO A ESPAÑA (del Discurso de Juan Pablo II a los cristianos de otras confesiones en España - Madrid, miércoles 3 de noviembre de 1982)

 


domingo, 13 de septiembre de 2015

El imperativo de la unidad

“La vocación de todos los cristianos a la unidad no es un hecho opcional. Su división, en efecto, además de contradecir la expresa voluntad del Señor y la naturaleza de la Iglesia, mengua y perjudica su testimonio del Evangelio en el mundo (cf. Unitatis redintegratio, 1).”


lunes, 7 de octubre de 2013

No hay vida cristiana sin penitencia

“A ejemplo del Apóstol de las Gentes debemos tomar todos conciencia de la necesidad deconversión que todos tenemos. No hay vida cristiana sin penitencia. "El auténtico ecumenismo no se da sin la conversión interior" (Unitatis Redintegratio, 7). "No nos juzguemos, pues, ya más los. unos a los otros". (Rom 14, 13). Por el contrario, nosotros queremos admitir recíprocamente nuestras culpas. Aun en relación a la gracia de la unidad vale la frase: "Todos pecaron" (Rom 3, 23). Deberíamos reconocer y decir esto con toda seriedad y extraer las consecuencias pertinentes. Más importante es aún reconocer de corazón las consecuencias que el Señor saca de los fallos humanos. Pablo dice expresamente: "Donde abundó el pecado sobreabundó la gracia" (Rom 5, 20). Dios no cesa de "tener de todos misericordia" (Rom 11, 32). Dios dona a so Hijo, se dona a Sí mismo, dona perdón, justificación, gracia, vida eterna. Esto es lo que debemos confesar todos juntos.”

(del discurso del Beato Juan Pblo II a los representantes delConsejo de la Iglesia Evangélica de Alemania – Museo de la catedral de Maguncia, 17 de noviembre de 1980)

jueves, 22 de noviembre de 2012

Cristo oró por la unidad de sus discípulos


“Nuestro deseo de unidad cristiana brota de la necesidad de ser fieles a la voluntad de Dios como se reveló en Cristo. Porque además resulta que nuestra unidad en Cristo condiciona la eficacia de la evangelización, y es determinante para la credibilidad de nuestro testimonio ante el mundo. Cristo oró por la unidad de sus discípulos precisamente "para que el mundo crea..." (Jn 17, 21).”

miércoles, 11 de enero de 2012

domingo, 18 de diciembre de 2011

El movimiento ecuménico

 “La unidad es una característica y una exigencia de la Iglesia católica. Los disensos, las divergencias, la división son contrarios al plan de Dios. Sin embargo, las vicisitudes de la historia y el espíritu del mal han llevado a los cristianos a dolorosas divisiones. Pero el Espíritu del Señor ha suscitado el movimiento ecuménico, que en los últimos decenios ha encaminado decididamente a los cristianos hacia la plena unidad.”

sábado, 10 de julio de 2010

Volver a encontrar la unidad

“una de las aspiraciones fundamentales de la humanidad actual es la de volver a encontrar la unidad y la comunión para una vida verdaderamente digna del hombre a nivel mundial. La Iglesia, consciente de ser signo y sacramento universal de salvación y de unidad del género humano, está dispuesta a desempeñar este deber suyo, « que las condiciones de nuestra época hacen más urgente », para que « todos los hombres, que hoy están más íntimamente unidos por múltiples vínculos sociales, técnicos y culturales, consigan también la unidad completa en Cristo ».45

domingo, 25 de abril de 2010

Programa para la unión – "signo de contradicción "

“El programa para la unión viene a ser en nuestros tiempos un elocuente "signo de contradicción" en comparación con los diversos programas de lucha que se aprovechan del hombre, con tal de llegar a sus fines o de imponerlos a los demás.
Tal modo de actuar, tal "praxis", nada tiene que ver con la lucha honesta de convicciones diferentes, de concepciones diversas, en el campo de los problemas fundamentales de la vida social. Ese modo de obrar es una deformación práctica de cualquier ideología que aspira al bien del hombre.”

miércoles, 6 de enero de 2010

La oración es el alma de todo el movimiento ecuménico

La oración es “el alma de todo el movimiento ecuménico” (Unitatis redintegratio, 8). Lo mismo que el alma al cuerpo, así la oración da vida, coherencia, espíritu, finalidad al movimiento ecuménico.
La oración, ante todo, nos sitúa ante el Señor, nos purifica en las intenciones, en los sentimientos, en nuestro corazón, y produce aquella “conversión interior”, sin la cual no hay verdadero ecumenismo (cf. Unitatis redintegratio, 7).
La oración, además, nos recuerda que la unidad, en definitiva, es un don de Dios, don que debemos pedir y prepararnos a él para que nos sea concedido. La unidad, lo mismo que cada don, como cada gracia, depende “de Dios que tiene misericordia” (Rom 9, 16). Porque la reconciliación de todos los cristianos “supera las fuerzas y la capacidad humana” (Unitatis redintegratio, 24), la oración continua y ferviente manifiesta nuestra esperanza, que no engaña, y nuestra confianza en el Señor que hará nuevas todas las cosas (Cf. Rom 5, 5; Ap 21, 5).
(Audiencia General Juan Pablo II Miércoles 17 de enero de 1979)

domingo, 3 de enero de 2010

Para que todos sean uno

“2. La oración es un medio privilegiado para la participación en la búsqueda de la unidad de todos los cristianos. Jesucristo mismo nos ha dejado su último deseo de unidad a través de una oración al Padre: “Para que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mi y yo en ti, para que también ellos sean en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17, 21).”