Mostrando entradas con la etiqueta Ecumenismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ecumenismo. Mostrar todas las entradas

sábado, 29 de noviembre de 2025

El Adviento ecuménico

 “El amor de Dios "que se ha derramado en nuestros corazones por virtud del Espíritu Santo, que nos ha sido dado" (Rom. 5, 5), acelere el tiempo del Adviento ecuménico. Acerque el día de la unión de las Iglesias hermanas y de todos los cristianos en el único Cuerpo de Cristo.”

miércoles, 2 de julio de 2025

La unidad de toda la humanidad

 

La unidad de toda la humanidad herida es voluntad de Dios. Por esto Dios envió a su Hijo para que, muriendo y resucitando por nosotros, nos diese su Espíritu de amor. La víspera del sacrificio de la Cruz, Jesús mismo ruega al Padre por sus discípulos y por todos los que creerán en El para que sean una sola cosa, una comunión viviente. De aquí se deriva no sólo el deber, sino también la responsabilidad que incumbe ante Dios, ante su designio, sobre aquéllos y aquéllas que, por medio del Bautismo llegan a ser el Cuerpo de Cristo, Cuerpo en el cual debe realizarse en plenitud la reconciliación y la comunión

 

(de la Encíclica Ut unum sint, I.6  del Papa Juan Pablo II)

jueves, 21 de marzo de 2024

La búsqueda de la unidad en la Iglesia

 

 “….la búsqueda de la unidad, y especialmente la oración, deben comprometernos a todos, porque, como ha afirmado el Concilio Vaticano II, "la preocupación por establecer la unidad afecta a toda la Iglesia, tanto a los fieles como a los Pastores, y a cada uno según su propia capacidad" (Unitatis redintegratio, 5). Por eso en mi Exhortación Apostólica sobre la catequesis, siguiendo las sugerencias presentadas por el Sínodo de los Obispos de 1977, he creído necesario subrayar la importancia de la formación ecuménica. Efectivamente, "la catequesis no puede permanecer ajena a esta dimensión ecuménica cuando todos los fieles, según su propia capacidad y su situación en la Iglesia, son llamados a tomar parte en el movimiento hacia la unidad" (Catechesi tradendae, 32).

Una adecuada dimensión ecuménica en la catequesis habilita a los cristianos no sólo a percibir el significado y la importancia de la unidad de la Iglesia, sino a hacerse verdaderos artífices de comunión con la oración, con la palabra, con la acción de toda la vida cristiana.”

(de la Audiencia General deJuan Pablo II dl 23 de enero de 1980)

sábado, 9 de marzo de 2024

La oración y el ecumenismo

 

La oración es un medio privilegiado para la participación en la búsqueda de la unidad de todos los cristianos. Jesucristo mismo nos ha dejado su último deseo de unidad a través de una oración al Padre: “Para que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mi y yo en ti, para que también ellos sean en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17, 21).

La oración, ante todo, nos sitúa ante el Señor, nos purifica en las intenciones, en los sentimientos, en nuestro corazón, y produce aquella “conversión interior”, sin la cual no hay verdadero ecumenismo (cf. Unitatis redintegratio, 7).

(de la Audiencia General de Juan Pablo II del 17 de enero de1979)

martes, 22 de julio de 2014

El verdadero ecumenismo

 “La colaboración ecuménica nace de una gracia, que el Padre ha concedido como respuesta a la oración de Cristo (cf. Jn 17, 21) y de la acción del Espíritu Santo en nosotros (cf. Rm 8, 26-27). Sin embargo, el ecumenismo verdadero da frutos sólo donde el amor crece con auténtico espíritu de servicio a nuestros hermanos, siguiendo el ejemplo de Cristo, que no vino para ser servido, sino para servir (cf. Mt 20, 28).”


miércoles, 4 de junio de 2014

Los “rayos de la única verdad”

 “Precisamente porque Cristo es el centro de todo en la historia y en el cosmos, y porque nadie "va al Padre sino por Él" (cf. Jn 14, 6), podemos dirigirnos a las otras religiones con una actitud tejida al mismo tiempo de sincero respeto y de fervoroso testimonio de Cristo en el que creemos. Pues en ellas están los "semina Verbi", los "rayos de la única verdad" de que hablaban ya los primeros Padres de la Iglesia, que vivían y trabajaban en medio del paganismo, y a los que hace referencia el Concilio Vaticano II, tanto en la Declaración Nostra aetate (n. 2), como en el Decreto Ad gentes (nn. 11, 18). Conocemos cuáles son los limites de esas religiones, pero eso no quita en absoluto que haya en ellas valores y cualidades religiosas, incluso insignes (cf. Nostra aetate, 2). “


lunes, 11 de noviembre de 2013

Los viajes apostolicos de Juan Pablo II

 “La renovación interna de la vida religiosa y eclesial, y el esfuerzo ecuménico por el acercamiento y mutua comprensión de los cristianos separados, constituyen también la preocupación central de mis viajes apostólicos a los diferentes continentes e Iglesias locales.”

jueves, 3 de octubre de 2013

“Para que el mundo crea”

 “Por gracia divina estamos unidos en la estima y el amor por la Sagrada Escritura, que reconocemos como la Palabra inspirada de Dios. Y es precisamente en esta Palabra de Dios donde aprendemos lo mucho que desea que seamos totalmente uno en El y en su Padre. Jesús ruega porque todos sus seguidores sean uno "para que el mundo crea..." (Jn 17, 21). El hecho de que la credibilidad de la evangelización dependa, conforme al plan de Dios, de la unidad de sus seguidores, supone para todos nosotros un tema de continua reflexión.”


viernes, 24 de mayo de 2013

Anunciar unidos la buena nueva a los pobres

 “El primer vínculo de nuestra comunión es el de la fe que hemos recibido de los Apóstoles. En este nivel, me alegra que hayamos llegado a declarar explícitamente nuestra fe común en el único Verbo encarnado, verdadero Dios y verdadero hombre. Estas declaraciones entre la Iglesia católica y las Iglesias copta, etiópica y siríaca ya han manifestado claramente la unidad de estas Iglesias en la fe en Cristo Señor, superando incomprensiones seculares. Podemos dar gracias a Dios porque la Iglesia armenia apostólica, en su unidad y su libertad reconquistadas, ha podido unir su voz a esta proclamación de fe.
Sólo unidas las Iglesias pueden responder a la misión del Salvador, que viene para «anunciar la buena nueva a los pobres », con palabras y obras. La Iglesia armenia ha aprendido mediante el sufrimiento el sentido de una solidaridad eficaz. Santidad, se abre aquí un campo inmenso para la colaboración entre nuestras Iglesias. En esta diaconía, el Señor de la viña llama a sus obreros a todas las horas: pastores y teólogos, hombres y mujeres de todas las condiciones, todos pueden trabajar en ella”.


domingo, 6 de enero de 2013

La comunidad cristiana una gran familia


 “La comunidad cristiana es como una gran familia. Está construida sobre el amor del Padre y se expresa en la plena fraternidad, esta llamada a vivir en el vínculo de la paz en la morada de Dios. Porque "sólo hay un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos " (Ef 4, 5 s.)”

sábado, 29 de diciembre de 2012

El servicio al Evangelio de la vida


 “El servicio al Evangelio de la vida es vasto y complejo. Se nos presenta cada vez más como un ámbito privilegiado y favorable para una colaboración activa con los hermanos de las otras Iglesias y Comunidades eclesiales, en la línea de aquel ecumenismo de las obras que el Concilio Vaticano II autorizadamente impulsó. 116 Además, se presenta como espacio providencial para el diálogo y la colaboración con los fieles de otras religiones y con todos los hombres de buena voluntad: la defensa y la promoción de la vida no son monopolio de nadie, sino deber y responsabilidad de todos. El desafío que tenemos ante nosotros, a las puertas del tercer milenio, es arduo. Sólo la cooperación concorde de cuantos creen en el valor de la vida podrá evitar una derrota de la civilización de consecuencias imprevisibles.”

domingo, 18 de diciembre de 2011

El movimiento ecuménico

 “La unidad es una característica y una exigencia de la Iglesia católica. Los disensos, las divergencias, la división son contrarios al plan de Dios. Sin embargo, las vicisitudes de la historia y el espíritu del mal han llevado a los cristianos a dolorosas divisiones. Pero el Espíritu del Señor ha suscitado el movimiento ecuménico, que en los últimos decenios ha encaminado decididamente a los cristianos hacia la plena unidad.”

miércoles, 6 de enero de 2010

La oración es el alma de todo el movimiento ecuménico

La oración es “el alma de todo el movimiento ecuménico” (Unitatis redintegratio, 8). Lo mismo que el alma al cuerpo, así la oración da vida, coherencia, espíritu, finalidad al movimiento ecuménico.
La oración, ante todo, nos sitúa ante el Señor, nos purifica en las intenciones, en los sentimientos, en nuestro corazón, y produce aquella “conversión interior”, sin la cual no hay verdadero ecumenismo (cf. Unitatis redintegratio, 7).
La oración, además, nos recuerda que la unidad, en definitiva, es un don de Dios, don que debemos pedir y prepararnos a él para que nos sea concedido. La unidad, lo mismo que cada don, como cada gracia, depende “de Dios que tiene misericordia” (Rom 9, 16). Porque la reconciliación de todos los cristianos “supera las fuerzas y la capacidad humana” (Unitatis redintegratio, 24), la oración continua y ferviente manifiesta nuestra esperanza, que no engaña, y nuestra confianza en el Señor que hará nuevas todas las cosas (Cf. Rom 5, 5; Ap 21, 5).
(Audiencia General Juan Pablo II Miércoles 17 de enero de 1979)

viernes, 20 de noviembre de 2009

Superar las divisiones heredadas del pasado

“..vuestra presencia atestigua nuestra voluntad común de establecer entre nosotros lazos cada vez más estrechos y de superar las divisiones heredadas del pasado; estas divisiones son, lo hemos dicho ya, escándalo intolerable que obstaculiza la proclamación de la Buena Nueva de la salvación dada en Jesucristo y el anuncio de esta gran esperanza de liberación que el mundo de hoy tanto necesita”