Los
médicos son custodios y servidores de la
vida humana. En mi carta encíclica Evangelium vitae,
subrayé el significado humano y el aspecto ético de la profesión médica. Hoy,
la profesión médica se encuentra en una especie de encrucijada: "En
el contexto cultural y social actual, en que la ciencia y la medicina corren el
riesgo de perder su dimensión ética original, ellos pueden estar a veces
fuertemente tentados de convertirse en manipuladores de la vida o incluso en
agentes de muerte. Ante esta tentación, su responsabilidad ha crecido hoy
enormemente y encuentra su inspiración más profunda y su apoyo más fuerte
precisamente en la intrínseca e imprescindible dimensión ética de la profesión
sanitaria" (n. 89).