sábado, 29 de noviembre de 2025

La vocación y el Adviento

 

 “Toda vocación es un don precioso en el que el Señor se acerca y sale al encuentro de toda la comunidad del Pueblo de Dios. Es, pues, como un signo particular de Adviento. Por esto, durante este período litúrgico, damos gracias y, a la vez, pedimos por ellas.”

 

(Juan Pablo II Ángelus12 de diciembre de 1982)

El Adviento ecuménico

 “El amor de Dios "que se ha derramado en nuestros corazones por virtud del Espíritu Santo, que nos ha sido dado" (Rom. 5, 5), acelere el tiempo del Adviento ecuménico. Acerque el día de la unión de las Iglesias hermanas y de todos los cristianos en el único Cuerpo de Cristo.”

Adviento: invitación a la Paz del Señor

 

 “El Adviento trae consigo la invitación a la paz de Dios para todos los hombres. Es necesario que nosotros construyamos esta paz y la reconstruyamos continuamente en nosotros mismos y con los otros: en las familias, en las relaciones con los cercanos, en los ambientes de trabajo, en la vida de toda la sociedad.”

 

 (San Juan Pablo II Homilia 30 de noviembre de 1980)

lunes, 24 de noviembre de 2025

La misericordia y el perdón

 

La misericordia en sí misma, en cuanto perfección de Dios infinito es también infinita. Infinita pues e inagotable es la prontitud del Padre en acoger a los hijos pródigos que vuelven a casa. Son infinitas la prontitud y la fuerza del perdón que brotan continuamente del valor admirable del sacrificio de su Hijo. No hay pecado humano que prevalezca por encima de esta fuerza y ni siquiera que la limite. Por parte del hombre puede limitarla únicamente la falta de buena voluntad, la falta de prontitud en la conversión y en la penitencia, es decir, su perdurar en la obstinación, oponiéndose a la gracia y a la verdad especialmente frente al testimonio de la cruz y de la resurrección de Cristo.

 

(de la Encìclica Dives in Misericordia del Papa Juan Pablo II )

Un pueblo es débil si acepta su derrota

 

Un pueblo es débil si acepta su derrota,

Y si olvida el mandato de estar despierto

Cuando llegue su hora.

En la gran esfera del reloj de la Historia

Las horas se repiten siempre.

 (Karol Wojtyla, “Cuando pienso en la patria”, VI,4)

lunes, 17 de noviembre de 2025

Pero, ¿qué libertad?

 

«Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna?». La pregunta moral, a la que responde Cristo, no puede prescindir del problema de la libertad, es más, lo considera central, porque no existe moral sin libertad: «El hombre puede convertirse al bien sólo en la libertad» 56. Pero, ¿qué libertad? El Concilio —frente a aquellos contemporáneos nuestros que «tanto defienden» la libertad y que la «buscan ardientemente», pero que «a menudo la cultivan de mala manera, como si fuera lícito todo con tal de que guste, incluso el mal»—, presenta la verdadera libertad: «La verdadera libertad es signo eminente de la imagen divina en el hombre. Pues quiso Dios "dejar al hombre en manos de su propia decisión" (cf. Si 15, 14), de modo que busque sin coacciones a su Creador y, adhiriéndose a él, llegue libremente a la plena y feliz perfección» 57. Si existe el derecho de ser respetados en el propio camino de búsqueda de la verdad, existe aún antes la obligación moral, grave para cada uno, de buscar la verdad y de seguirla una vez conocida 58. En este sentido el cardenal J. H. Newman, gran defensor de los derechos de la conciencia, afirmaba con decisión: «La conciencia tiene unos derechos porque tiene unos deberes» 59.

(Papa Juan Pablo II Carta Encíclica Veritatis Splendor)

 

 

El misterio del hombre

 

 La Iglesia, asistida por el Espíritu Santo que la guía hasta la verdad completa (cf. Jn 16, 13), no ha dejado, ni puede dejar nunca de escrutar el «misterio del Verbo encarnado», pues sólo en él «se esclarece el misterio del hombre» 44.

 (Papa Juan Pablo II Carta Encíclica Veritatis Splendor)

La mosaica (ley de Moises) es imagen de la verdad

 

Al igual que, aunque existe un Antiguo Testamento, toda verdad está contenida en el Nuevo, así ocurre con la ley: la que fue dada por medio de Moisés es figura de la verdadera ley. Por tanto, la mosaica es imagen de la verdad» 25.

 (Papa Juan Pablo II Carta Encíclica Veritatis Splendor)

 

Luz verdadera que ilumina a todo hombre

 

Llamados a la salvación mediante la fe en Jesucristo, «luz verdadera que ilumina a todo hombre» (Jn 1, 9), los hombres llegan a ser «luz en el Señor» e «hijos de la luz» (Ef 5, 8), y se santifican «obedeciendo a la verdad» (1 P 1, 22).

 (Papa Juan Pablo II Carta Encíclica Veritatis Splendor)