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martes, 16 de octubre de 2012

“Alégrate, llena de gracia” (Lc 1,28)


 “Las palabras del ángel Gabriel en Nazaret: “Alégrate, llena de gracia” (Lc 1,28) iluminan también la escena del Calvario. La Anunciación marca el inicio, la Cruz señala el cumplimiento. En la Anunciación, María dona en su seno la naturaleza humana al Hijo de Dios; al pie de la Cruz, en Juan, acoge en su corazón la humanidad entera. Madre de Dios desde el primer instante de la Encarnación, Ella se convierte en Madre de los hombres en los últimos instantes de la vida de su Hijo Jesús. Ella, que está libre de pecado, “conoce” en el Calvario en su propio ser el sufrimiento del pecado, que su Hijo carga sobre sí para salvar a la humanidad. Al pie de la Cruz en la que está muriendo Aquél que ha concebido con el “sí” de la Anunciación, María recibe de Él como una “segunda anunciación”: «¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!» (Jn 19,26).”

sábado, 31 de marzo de 2012

María, la Virgen del Calvario, de la Pascua y de la esperanza


“María es testigo del misterio del amor de Dios, que culmina en la pasión y en la resurrección de Cristo. Y Ella es también el modelo de la fidelidad y de la cooperación maternal en su entrega amorosa de la fe, de la esperanza y del amor. Ella es la Virgen del Calvario en la noche del dolor, la Virgen de la Pascua en la aurora del día sin ocaso de la resurrección de Cristo. Por eso es la Virgen de la esperanza en la palabra y en las promesas de su Hijo.”