“Si se quiere que la paz sea verdaderamente una realidad para
la comunidad de las naciones…., hace falta una solidaridad genuina, una
solidaridad que no es un sentimiento superficial por los males de tantas
personas, cercanas o lejanas. Al contrario, es la determinación firme y
perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y
cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos» (carta
encíclica Sollicitudo
rei socialis, 38). Esta solidaridad debe estar abierta a todos,
porque no podemos vivir con seguridad o con tranquilidad cuando nuestros
hermanos o hermanas están acosados por el miedo y la angustia.”
viernes, 9 de noviembre de 2012
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Dios tres veces santo
“ "Santo,
Santo, Santo es el Señor, / Dios del universo. / Llenos están el cielo y la
tierra de tu gloria" (Liturgia de la Misa).
Cada día la Iglesia confiesa la santidad de Dios. Lo hace especialmente
en la liturgia de la Misa, después del prefacio, cuando comienza la plegaria
eucarística. Repitiendo tres veces la palabra "santo", el Pueblo de
Dios dirige su alabanza al Dios uno y trino, cuya suprema transcendencia
e inasequible perfección confiesa.”
martes, 6 de noviembre de 2012
Dejarse mirar por Jesús
“El aspecto más sublime de
la dignidad del hombre está precisamente en su vocación a establecer una
relación con Dios en este profundo intercambio de miradas que transforma la
vida. Para ver a Jesús lo primero que hace falta es dejarse mirar por él.
lunes, 5 de noviembre de 2012
No encerrarse en la temporalidad
“…el hombre no puede
encerrar el horizonte de su vida en la temporalidad; no puede reducir el
sentido de su vida al usufructo de los bienes que le han sido concedidos por la
naturaleza, por la creación, que lo rodean y que se encuentran también dentro
de él. No puede encerrar así la primacía de su existencia, sino que tiene que
ir más allá de sí mismo. Estando hecho a imagen y semejanza de Dios, debe verse
a sí mismo en un lugar más alto y debe buscar para si mismo un sentido en
aquello que está por encima de él.”
Etiquetas:
sentido de la vida,
temporalidad
domingo, 4 de noviembre de 2012
La mujer en la familia y en el trabajo
“El problema de la
igualdad jurídica entre el hombre y la mujer ha de resolverse con una
legislación social que reconozca la igualdad de los hombres trabajadores con
las mujeres trabajadoras y, a la vez, como dice la Pacem
in terris, tutele para éstas "el derecho a condiciones de trabajo
conciliables con las exigencias y con sus deberes de esposas y madres"
(núm. 10). Es preciso construir una sociedad en la que la mujer pueda atender a
la formación de los propios hijos, que son los protagonistas de la sociedad
futura. La Iglesia es sensible a esto y, como dije en la conclusión del Sínodo
de los Obispos celebrado el pasado mes de octubre, "es necesario que la
familia pueda vivir con holgura también cuando la madre se dedica plenamente a
ella".
Esto no quiere decir que se excluya a la mujer del mundo del
trabajo y de la actividad social y pública. Más aún, repito a todas las
mujeres: "Estad presentes con vuestra creatividad en la transformación de
esta sociedad...; llevad vuestra aportación iluminada por vuestro sentido
religioso a todos los vuestros, y aún a las más altas magistraturas"
(Discurso en el estadio "Jalisco", Guadalajara, 30 de enero de 1979).”
Etiquetas:
Familia,
Mujer,
trabajo,
varon y mujer
sábado, 3 de noviembre de 2012
Enviados al mundo como « pueblo para la vida »
“Enviados al mundo como
« pueblo para la vida », nuestro anuncio debe ser también una celebración
verdadera y genuina del Evangelio de la vida. Más aún, esta celebración,
con la fuerza evocadora de sus gestos, símbolos y ritos, debe convertirse en
lugar precioso y significativo para transmitir la belleza y grandeza de este
Evangelio.
Con este fin, urge ante todo cultivar, en nosotros y en
los demás, una mirada contemplativa. 107 Esta nace de la fe en el Dios de
la vida, que ha creado a cada hombre haciéndolo como un prodigio (cf. Sal 139
138, 14). Es la mirada de quien ve la vida en su profundidad, percibiendo sus
dimensiones de gratuidad, belleza, invitación a la libertad y a la
responsabilidad. Es la mirada de quien no pretende apoderarse de la realidad,
sino que la acoge como un don, descubriendo en cada cosa el reflejo del Creador
y en cada persona su imagen viviente (cf. Gn 1, 27; Sal 8, 6).
Esta mirada no se rinde desconfiada ante quien está enfermo, sufriendo,
marginado o a las puertas de la muerte; sino que se deja interpelar por todas
estas situaciones para buscar un sentido y, precisamente en estas
circunstancias, encuentra en el rostro de cada persona una llamada a la mutua
consideración, al diálogo y a la solidaridad.”
viernes, 2 de noviembre de 2012
Vida consagrada: llamada a un testimonio audaz
“En nuestro mundo, tan
necesitado de la presencia de Dios, es urgente un testimonio audaz por parte de
las personas consagradas, las cuales, siguiendo e imitando a Cristo casto,
pobre y obediente, totalmente entregadas a la gloria del Padre y al amor de los
hermanos y hermanas, hacen presentes los bienes del Reino de Dios (Vita
consecrata, 84).”
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