viernes, 27 de abril de 2012

La Eucaristía el acto de amor más perfecto del hombre a Dios


 “La Eucaristía es la presencia sacramental de la entrega que el Padre hace de su divino Hijo a los hombres. Por eso, la Eucaristía celebrada, recibida, adorada y vivida, es el acto de amor objetivamente más perfecto del hombre a Dios para corresponder a la más alta manifestación de su amor.”

martes, 24 de abril de 2012

Si alguno quiere venir en pos de mi….


 “"Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame" (Lc 9, 23). Estas palabras expresan el radicalismo de una opción que no admite vacilaciones ni dar marcha atrás. Es una exigencia dura, que impresionó incluso a los discípulos y que a lo largo de los siglos ha impedido que muchos hombres y mujeres siguieran a Cristo. Pero precisamente este radicalismo también ha producido frutos admirables de santidad y de martirio, que confortan en el tiempo el camino de la Iglesia. Aún hoy esas palabras son consideradas un escándalo y una locura (cf. 1 Co 1, 22-25). Y, sin embargo, hay que confrontarse con ellas, porque el camino trazado por Dios para su Hijo es el mismo que debe recorrer el discípulo, decidido a seguirlo. No existen dos caminos, sino uno solo:  el que recorrió el Maestro. El discípulo no puede inventarse otro.”

 Invito leer el Mensaje completo con una maravillosa explicación de Juan Pablo II   del significado de "Niéguese a sí mismo" y "Tome su cruz y sígame".

sábado, 21 de abril de 2012

La pena de muerte


“… la medida y la calidad de la pena deben ser valoradas y decididas atentamente, sin que se deba llegar a la medida extrema de la eliminación del reo salvo en casos de absoluta necesidad, es decir, cuando la defensa de la sociedad no sea posible de otro modo. Hoy, sin embargo, gracias a la organización cada vez más adecuada de la institución penal, estos casos son ya muy raros, por no decir prácticamente inexistentes.
De todos modos, permanece válido el principio indicado por el nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, según el cual « si los medios incruentos bastan para defender las vidas humanas contra el agresor y para proteger de él el orden público y la seguridad de las personas, en tal caso la autoridad se limitará a emplear sólo esos medios, porque ellos corresponden mejor a las condiciones concretas del bien común y son más conformes con la dignidad de la persona humana ».48””

viernes, 20 de abril de 2012

Cristo es el Señor de la historia



 “Cristo es el Señor de la historia. Por eso, abrir las puertas a Cristo significa también hacer que la fuerza del Evangelio penetre en todos los ambientes de la sociedad actual, para transformarla desde dentro.”

lunes, 16 de abril de 2012

Estamos aquí para servir


“Forman parte de nuestra responsabilidad temporal el afán por el avance del Reino de Dios en la tierra, la promoción de la dignidad de cada ser humano, la lucha contra la violencia, la siembra de comprensión y compasión, y la construcción del edificio de la paz sobre fundamentos firmes de justicia y amor. Como el Hijo del hombre, estamos aquí "no para ser servidos sino para servir".”

domingo, 15 de abril de 2012

El don del sufrimiento


 “El sufrimiento, aceptado en unión con Cristo paciente, tiene una eficacia incomparable en orden a realizar el designio divino de la salvación. Repetiré, pues, con San Pablo: "Me alegro de mis padecimientos por vosotros y suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia'' (Col 1, 24).”

sábado, 14 de abril de 2012

La «la legítima defensa»


La  «la legítima defensa»  puede ser no solamente un derecho, sino un deber grave, para el que es responsable de la vida de otro, del bien común de la familia o de la sociedad ».44 Por desgracia sucede que la necesidad de evitar que el agresor cause daño conlleva a veces su eliminación. En esta hipótesis el resultado mortal se ha de atribuir al mismo agresor que se ha expuesto con su acción, incluso en el caso que no fuese moralmente responsable por falta del uso de razón. 45

de la Encíclica Evangelium Vitae (55) del Beato Juan Pablo II