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viernes, 3 de mayo de 2024

«La libertad de asistencia».

 

Este tema —tan delicado y tan vivo— ha de ser afrontado por el jurista, sin duda, en toda su com­pleja problemática jurídica (constitucionalista, técnico-legislativa, filosófico-jurídica), pero no puede ser estudiado adecuadamente sin tener presente el proyecto de sociedad que se quiere realizar y, antes todavía, la visión de la persona humana —de sus derechos fundamentales y de sus libertades— que califica al mismo proyecto de sociedad.

(…)

La sociedad está hecha para el hombre. Hominis causa omite ius constitutum est. La sociedad con sus leyes está puesta al servicio del hombre; la Iglesia está fundada por Cristo para la salvación del hombre (cf. Lumen gentium, 48: Gaudium et spes. 45). Por esto, también la Iglesia tiene que decir su palabra respecto a esta materia.

Y, ante todo, debe decir que el problema de la «libertad de asistencia» en un Estado moderno, que quiera ser democrático, entre de lle­no en el más amplio planteamiento de los derechos del hombre, de las libertades civiles y de la misma libertad religiosa.

Este (el Estado) debe asegurar a todos sus miembros la posibilidad de un pleno desarrollo de su persona. Esto exige que, a quienes se encuentran en condiciones de necesidad y de carencia por enfermedad, pobreza, insuficiencias de diverso género, les sean ofrecidos los servicios y ayudas que reclama su situación peculiar. Esto es una obligación de solidaridad por parte de cada ciudadano, antes que una obligación de justicia por parte del Estado.

(Juan Pablo II en  discurso a  la Union de Juristas católicos italianos el 25 de noviembre de 1978)

 

miércoles, 10 de junio de 2020

Ser fermento y alma de la sociedad


“Nunca podrán olvidar los cristianos que deben ser “fermento y alma de la sociedad” y que en las tareas temporales “la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto cumplimiento de todas ellas según la vocación personal de cada uno”.

(de la Homilía de Juan Pablo II en la Misa en Barcelona -, 7 de noviembre de 1982)

lunes, 18 de mayo de 2020

Un no y un si



Es muy sencilla la síntesis-programa de lo que os he dicho, se encierra en un No y un Sí:
No al egoísmo; No a la injusticia; No al placer sin reglas morales; No a la desesperanza; No al odio y a la violencia; No a los caminos sin Dios; No a la irresponsabilidad y a la mediocridad.
Sí a Dios, a Jesucristo, a la Iglesia; Si a la fe y al compromiso que ella encierra; Sí al respeto de la dignidad, de la libertad y de los derechos de las personas; Sí al esfuerzo por elevar al hombre y llevarlo hasta Dios; Sí a la justicia, al amor, a la paz; Si a la solidaridad con todos, especialmente con los más necesitados; Sí a la esperanza; Sí a vuestro deber de construir una sociedad mejor.
VIAJE APOSTOLICO A AMERICA CENTRAL (de aquel inolvidable discurso del Beato Juan Pablo II a los jóvenes en José de Costa Rica - Jueves 3 de marzo de 1983)

jueves, 29 de mayo de 2014

Materialismo y el progreso

 “El materialismo que todo lo invade, impone hoy al hombre su dominio de maneras muy diferentes y con una agresividad que a nadie excluye. Los principios más sagrados que fueron guía segura de comportamiento de los individuos y la sociedad, están siendo desplazados por falsos pretextos referentes a la libertad, la sacralidad de la vida, la indisolubilidad del matrimonio, el sentido auténtico de la sexualidad humana, la recta actitud hacia los bienes materiales, que el progreso ha traído. Ahora mucha gente siente la tentación de la permisividad y el consumismo, y con frecuencia se define la identidad humana por lo que se posee. La prosperidad y la abundancia incluso cuando sólo están empezando a ser asequibles a más amplios estratos de la sociedad, tienden a hacer pensar a las personas que tienen derecho a todo lo que puede traer la prosperidad; y de este modo se puede llegar al egoísmo más grande en sus demandas.”
Materialismo, progreso, sociedad

viernes, 22 de marzo de 2013

Escuchar lo que «el Espíritu dice a las Iglesias» (Ap 2, 7)


“El pastor, centinela, vigilante, contempla a los fieles y a toda la sociedad con una mirada iluminada por la perspectiva evangélica y la experiencia eclesial. Escuchando lo que «el Espíritu dice a las Iglesias» (Ap 2, 7), puede ejercer sus responsabilidades, comenzando por un discernimiento abierto y benévolo sobre los éxitos o los fallos, las iniciativas dinámicas o la pasividad lamentable que jalonan el camino del pueblo de Dios.
El Concilio afirma, en particular: «Los obispos han de exponer las enseñanzas cristianas con un método adaptado a las necesidades de nuestro tiempo, que dé una respuesta a las dificultades y problemas que más oprimen y angustian a los hombres» (ib., 13).

viernes, 20 de abril de 2012

Cristo es el Señor de la historia



 “Cristo es el Señor de la historia. Por eso, abrir las puertas a Cristo significa también hacer que la fuerza del Evangelio penetre en todos los ambientes de la sociedad actual, para transformarla desde dentro.”

jueves, 24 de marzo de 2011

Construir un mundo más justo y más fraterno

“La Iglesia, consciente de que todos formamos una familia, la gran familia de los hijos de Dios, repite su llamada para que cada uno desde su posición social, desde su ambiente, utilizando los medios a su alcance, grandes o pequeños, se empeñe en desterrar de vuestra tierra todas las causas de la pobreza injusta. Colaborad en la construcción de un mundo más justo y fraterno que tenga sus fundamentos “en la verdad, establecido de acuerdo con las normas de la justicia, sustentado y henchido por la caridad y. finalmente, realizado bajo los auspicios de la libertad” (Pacem in Terris, 167).”
(de la homilía del Santo Padre Juan Pablo II – Celebración de la palabra con los habitantes de las “poblaciones” de Santiago, Chile, Jueves 2 de abril de 1987)

jueves, 27 de enero de 2011

La verdad : síntesis superadora

“He aquí un desafío para vuestro talento: mostrar a la sociedad que los enfrentamientos y las incomprensiones van frecuentemente ligadas a la ignorancia y al desconocimiento mutuo entre las partes: poner de manifiesto que la verdad es aquella síntesis superadora, capaz de resolver los problemas reales y los conflictos, de tal manera que los sectores rivales puedan reconocer su propia parte en un proyecto más íntegro y armónico, que abrace e incluya a todos en un esfuerzo común de civilización.”
(del discurso del Papa Juan Pablo II a los representantes del mundo de la cultura argentina, 12 de abril de 1987)

sábado, 30 de octubre de 2010

La lucha de clases

“Lo que se condena en la lucha de clases es la idea de un conflicto que no está limitado por consideraciones de carácter ético o jurídico, que se niega a respetar la dignidad de la persona en el otro y por tanto en sí mismo, que excluye, en definitiva, un acuerdo razonable y persigue el bien general de la sociedad, sino el interés de parte que quien suplanta al bien común y aspira a destruir lo que se le opone.”

martes, 17 de agosto de 2010

"Nuestra sociedad está pidiendo un juicio sobre sí misma "

“En esta última parte del siglo XX, nuestra sociedad está pidiendo un juicio sobre sí misma, porque, a pesar del progreso tecnológico y médico y del avance en el campo de las comunicaciones, muchos de los miembros más débiles de esta sociedad siguen sufriendo y muriendo al carecer de los recursos más simples y básicos que podrían de hecho estar a su disposición.”

viernes, 9 de julio de 2010

Por una sociedad más justa y fraterna

“En vistas a lograr una sociedad más justa y fraterna, la atención de quienes tienen responsabilidades en la vida pública —especialmente cuantos se profesan cristianos— debe dirigirse hacia aquellos que tienen más necesidad, o sea a los humildes y marginados.”