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lunes, 16 de junio de 2025

La libertad basada sobre la verdad

 

Jesucristo sale al encuentro del hombre de toda época, también de nuestra época, con las mismas palabras: «Conoceréis la verdad y la verdad os librará».82 Estas palabras encierran una exigencia fundamental y al mismo tiempo una advertencia: la exigencia de una relación honesta con respecto a la verdad, como condición de una auténtica libertad; y la advertencia, además, de que se evite cualquier libertad aparente, cualquier libertad superficial y unilateral, cualquier libertad que no profundiza en toda la verdad sobre el hombre y sobre el mundo.

También hoy, después de dos mil años, Cristo aparece a nosotros como Aquel que trae al hombre la libertad basada sobre la verdad, como Aquel que libera al hombre de lo que limita, disminuye y casi destruye esta libertad en sus mismas raíces, en el alma del hombre, en su corazón, en su conciencia. ¡Qué confirmación tan estupenda de lo que han dado y no cesan de dar aquellos que, gracias a Cristo y en Cristo, han alcanzado la verdadera libertad y la han manifestado hasta en condiciones de constricción exterior.

 (de la Carta Encíclica Redemptor Hominis, 12 del Papa Juan Pablo II)


viernes, 15 de noviembre de 2013

Caminar con fe y esperanza

 “Queridos jóvenes, me alegra vuestra presencia y os agradezco el haber animado el rezo del santo rosario mediante una reflexión previa sobre la encíclica Redemptor hominis. Cuando la escribí, al inicio de mi ministerio petrino, sentía profundamente la urgencia de impulsar a la Iglesia y a todos los hombres a caminar con fe y esperanza, porque Cristo es el centro de la historia. Con él, el hombre no debe temer, porque participa en su victoria sobre el mal y sobre la muerte. Por eso, el primer llamamiento que dirigí al mundo fue precisamente éste: «No tengáis miedo de abrir las puertas a Cristo». Estas palabras os las repito hoy a vosotros, jóvenes, esperanza de la Iglesia y de la humanidad, para que os guíen en vuestra vida y en el compromiso misionero entre vuestros coetáneos.”

sábado, 12 de junio de 2010

Encontrarse a si mismo

“El hombre que quiere comprenderse hasta el fondo a sí mismo —no solamente según criterios y medidas del propio ser inmediatos, parciales, a veces superficiales e incluso aparentes— debe, con su inquietud, incertidumbre e incluso con su debilidad y pecaminosidad, con su vida y con su muerte, acercarse a Cristo. Debe, por decirlo así, entrar en Él con todo su ser, debe «apropiarse» y asimilar toda la realidad de la Encarnación y de la Redención para encontrarse a sí mismo.”

sábado, 24 de octubre de 2009

Cristo el Redentor

“tender constantemente a Aquel «que es la cabeza»,25
a Aquel «de quien todo procede y para quien somos nosotros»,26
a Aquel que es al mismo tiempo «el camino, la verdad»27 y «la resurrección y la vida»,28
a Aquel que viéndolo nos muestra al Padre,29
a Aquel que debía irse de nosotros30 —se refiere a la muerte en Cruz y después a la Ascensión al cielo— para que el Abogado viniese a nosotros y siga viniendo constantemente como Espíritu de verdad.31
En Él están escondidos «todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia»,32 y la Iglesia es su Cuerpo.33
La Iglesia es en Cristo como un «sacramento, o signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano»34
y de esto es Él la fuente.
¡Él mismo! ¡Él, el Redentor!
(de la Encíclica Redemptor Hominis del Siervo de Dios Juan Pablo II)