“El comer o no comer del fruto
de cierto árbol puede parecer una cuestión irrelevante. Sin embargo, el árbol
"de la ciencia del bien y del mal" significa el primer principio de
la vida humana, al que se une un problema fundamental. El tentador lo
sabe muy bien, por ello dice: "El día que de él comiereis... seréis como
Dios, conocedores del bien y del mal". El árbol significa, por
consiguiente, el límite infranqueable para el hombre y para cualquier
criatura, incluso para la más perfecta. La criatura es siempre, en efecto, sólo
una criatura, y no Dios. No puede pretender de ningún modo ser "como
Dios", "conocedora del bien y del mal" como Dios. Sólo Dios es
la fuente de todo ser, sólo Dios es la Verdad y la Bondad absolutas, en quien
se miden y en quien se distingue el bien del mal. Sólo Dios es el Legislador
eterno, de quien deriva cualquier ley en el mundo creado, y en particular la
ley de la naturaleza humana (lex naturae). El hombre, en cuanto criatura
racional, conoce esta ley y debe dejarse guiar por ella en la propia
conducta. No puede pretender establecer él mismo la ley moral, decidir
por sí mismo lo que está bien y lo que está mal, independientemente del Creador,
más aún, contra el Creador. No puede, ni el hombre ni ninguna otra
criatura, ponerse en el lugar de Dios, atribuyéndose el dominio del orden
moral, contra la constitución ontológica misma de la creación, que se refleja
en la esfera psicológico-ética con los imperativos fundamentales de la
conciencia y, en consecuencia, de la conducta humana.”
miércoles, 16 de octubre de 2013
lunes, 14 de octubre de 2013
La circunstancia particular del emigrante
“Sé bien que vuestra condición de emigrantes
os coloca en circunstancias particulares, que comportan a veces no pequeños
esfuerzos y sacrificios para vosotros mismos y vuestras familias. Quiero, por
ello deciros que comprendo y comparto vuestras ansias y esperanzas de personas
que buscáis honradamente labraros un futuro mejor, personal y familiar. Permitidme
que os aliente a no reducir esa noble tarea a la sola esfera material o
económica, sino a extenderla también al campo espiritual y religioso. En
efecto, es toda vuestra persona, de hombres y de cristianos, la que lleva en sí
una dignidad peculiar, que arranca de la vocación sublime a la que Dios os
llama. Sed, pues, fieles a esos valores que recibisteis en vuestros lugares de
origen y que debéis desarrollar ahora, en un espíritu de mutua solidaridad.
Ello os hará los primeros promotores de vosotros mismos, abriéndoos a todos los
demás.”
domingo, 13 de octubre de 2013
En el Ángelus recordamos el anuncio del Ángel a Marìa
“os invito a dirigir el pensamiento a la Virgen, rezando el Ángelus.
Con esta oración, mediante la cual recordamos el anuncio que el Ángel hizo
a María Virgen, adoramos al Padre celestial por el gran don de la Encarnación.
Adoramos al Padre por la revelación de este misterio central de la historia
de la salvación, esto es, de la entrada del Verbo Eterno en las vicisitudes de
este mundo. Este es el misterio del amor infinito del Padre que ha querido
establecer con nosotros relaciones de una familiaridad tan grande, que nos hace
hijos en el Hijo. Y es el misterio del amor del Verbo que se ha hecho
hombre.”
sábado, 12 de octubre de 2013
El amor al prójimo
“Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento son explícitos en
afirmar que sin el amor al prójimo,
que se concreta en la observancia de los mandamientos, no
es posible el auténtico amor a Dios.San
Juan lo afirma con extraordinario vigor: «Si alguno dice: "Amo a
Dios", y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su
hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve» (Jn 4, 20). El evangelista se hace eco de la
predicación moral de Cristo, expresada de modo admirable e inequívoco en la
parábola del buen samaritano (cf. Lc 10, 30-37) y en el «discurso» sobre el juicio
final (cf. Mt 25, 31-46).”
viernes, 11 de octubre de 2013
El futuro del mundo
“El cristiano sabe bien que no basta sólo esperar el futuro
del mundo; hay que proyectarlo y construirlo mediante los elementos positivos
del presente.”
jueves, 10 de octubre de 2013
Cada vida humana es sagrada
“No dudo en proclamar ante vosotros y ante
todo el mundo que cada vida humana —desde el momento de su concepción y durante
todas sus fases siguientes— es sagrada, porque la vida humana ha sido creada a
imagen y semejanza de Dios. Nada supera la grandeza o la dignidad de la persona
humana. La vida humana no es sólo una idea o una abstracción. La vida
humana es la realidad concreta de un ser que vive, actúa, crece y se
desarrolla; la vida humana es la realidad concreta de un ser capaz de amor y de
servicio a la humanidad.”
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cultura de la vida,
Por la vida
miércoles, 9 de octubre de 2013
El estado del hombre antes del pecado
“A la luz de la Biblia, el estado del hombre antes del pecado
se presentaba como una condición de perfección original, expresada, en
cierto modo, en la imagen del "paraíso" que nos ofrece el Génesis. Si
nos preguntamos cuál era la fuente de dicha perfección, la respuesta es que
ésta se hallaba sobre todo en la amistad con Dios mediante la gracia
santificante y en aquellos dones, llamados en el lenguaje teológico
"preternaturales", y que el hombre perdió por el pecado.
Gracias a estos dones divinos, el hombre, que estaba unido en amistad y armonía
con su Principio, poseía y mantenía en sí mismo el equilibrio interior y no
sentía angustia ante la perspectiva de la decadencia y de la muerte. El
"dominio" sobre el mundo que Dios le había dado al hombre desde el
principio, se realizaba ante todo en el mismo hombre como dominio de sí
mismo. Y, con este autodominio y equilibrio se poseía la
"integridad" de la existencia (integritas), en el sentido de
que el hombre estaba íntegro y ordenado en todo su ser, ya que se hallaba libre
de la triple concupiscencia que lo doblega ante los placeres de los
sentidos, a la concupiscencia de los bienes terrenos y a la afirmación de sí
mismo contra los dictámenes de la razón.”
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