Dios que es verdad y es amor se nos ha manifestado en la historia de la creación y en la historia de la salvación: una historia incompleta aún, la de la humanidad, que “aguarda impaciente a que se revele lo que es ser hijos de Dios” (cf Rm 8, 18). El mismo Dios nos ha escogido, nos ha llamado para infundir nueva fuerza en esa historia, ahora ya sabiendo que la salvación “es don de Dios, no viene de las obras, y que somos hechura suya, creados en Cristo Jesús” (Ef 1, 8-10). Una historia que es en los designios de Dios, también la nuestra, porque nos quiere obreros en su viña (cf. Mt 20, 1-16), nos quiere embajadores suyos para salir al encuentro de todos e invitarlos a entrar en su banquete (cf. ib., 22, 1-14), nos quiere samaritanos, que usan misericordia con el prójimo desvalido (cf. Lc 10, 30ss.).
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jueves, 29 de agosto de 2024
miércoles, 10 de junio de 2020
Comunicar certidumbres de la fe y no ideologías humanas
“Recordad que la comunidad religiosa está insertada en la Iglesia
y que no tiene sentido sino en la Iglesia, participando de su misión salvadora
en fidelidad filial a su Magisterio. Vuestro carisma habéis de entenderlo a la
luz del Evangelio, de vuestra propia historia y del Magisterio de la Iglesia. Y
cuando se trate de comunicar a los otros vuestro mensaje procurad transmitir
siempre las certidumbres de la fe y no ideologías humanas que pasan.”
VIAJE
APOSTÓLICO A ESPAÑA (Homilía de Juan Pablo II en la Celebración de la
Palabra con las religiosas y los miembros de institutos seculares - Madrid, 8
de noviembre de 1982)
lunes, 7 de abril de 2014
Juan Pablo II a los religiosos
“..en la medida en que
vosotros vivís con plena dedicación al Señor, transmitís algo de El; y
así llegáis finalmente hasta el corazón humano.”
viernes, 19 de abril de 2013
El carisma ante las nuevas formas de pobreza
“En la exhortación apostólica postsinodal Vita consecrata he subrayado cómo en el esfuerzo comunitario de discernimiento y renovación es necesario seguir algunos criterios fundamentales, entre los cuales, en particular, la fidelidad al carisma original y la atención a las nuevas necesidades y a las nuevas formas de pobreza de la sociedad contemporánea: «Es preciso, por ejemplo, salvaguardar el sentido del propio carisma, promover la vida fraterna, estar atentos a las necesidades de la Iglesia tanto universal como particular, ocuparse de aquello que el mundo descuida, responder generosamente y con audacia, aunque sea con intervenciones obligadamente exiguas, a las nuevas formas de pobreza» (n. 63).”
Etiquetas:
carisma religioso,
Vida consagrada
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