Si queréis ser fieles a esa dignidad, no es suficiente acoger
pasivamente las riquezas de fe que os han legado vuestra tradición y vuestra
cultura. Se os confía un tesoro, se os otorgan talentos que han de ser asumidos
con responsabilidad para que fructifiquen con abundancia.
(de la Homilia del Papa Juan Pablo II en la Misapara los laicos, Toledo, 4 de noviembre de 1982)
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