viernes, 11 de septiembre de 2026

Dignidad del trabajo, dignidad del hombre

 

De hecho, la problemática contemporánea del trabajo humano (¿sólo la contemporánea, realmente?), en última instancia, no se reduce —me perdonen todos los especialista,— ni a la técnica ni tanto menos a la economía, sino a una categoría fundamental, a saber, a la categoría de la dignidad del trabajo, o sea, de la dignidad del hombre. La economía, la técnica y tantas otras especialidades y disciplinas, tienen su razón de ser en esa única categoría esencial. Si no se inspiran en ella y se forman fuera de la dignidad del trabajo humano, están en error, son nocivas y van contra el hombre.

(De la homilía del Papa Juan Pablo II en la Santa Misa en el Santuario de la Santa Cruz de Mogila, Cracovia el 8 de junio de 1979)


Caminemos hacia la cruz del Señor

 

Caminemos juntos, peregrinos, hacia la cruz del Señor, pues con ella comienza una nueva era en la historia del hombre. Este es tiempo de gracia, tiempo de salvación. A través de la cruz el hombre ha podido comprender el sentido de su propia suerte, de su propia existencia sobre la tierra. Ha descubierto cuánto le ha amado Dios. Ha descubierto, y descubre continuamente, a la luz de la fe, cuán grande sea el propio valor. Ha aprendido a medir la propia dignidad con el metro de aquel sacrificio que Dios ha ofrecido en su Hijo para la salvación del hombre: "Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito Hijo, para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga la vida eterna" (Jn 3, 16).

(De la homilía del Papa Juan Pablo II en la Santa Misa en elSantuario de la Santa Cruz de Mogila, Cracovia el 8 de junio de 1979)

jueves, 10 de septiembre de 2026

Los médicos custodios y servidores de la vida humana

 

Los médicos son custodios y servidores de la vida humana. En mi carta encíclica Evangelium vitae, subrayé el significado humano y el aspecto ético de la profesión médica. Hoy, la profesión médica se encuentra en una especie de encrucijada: "En el contexto cultural y social actual, en que la ciencia y la medicina corren el riesgo de perder su dimensión ética original, ellos pueden estar a veces fuertemente tentados de convertirse en manipuladores de la vida o incluso en agentes de muerte. Ante esta tentación, su responsabilidad ha crecido hoy enormemente y encuentra su inspiración más profunda y su apoyo más fuerte precisamente en la intrínseca e imprescindible dimensión ética de la profesión sanitaria" (n. 89).

(del Discursodel Papa Juan Pablo II a los participantes en el VII Congreso de la Sociedad Internacionalde Oncología ginecológica – 30 de septiembre de 1999)

jueves, 27 de agosto de 2026

Catequesis vida y fuente

 “la catequesis es, por así decirlo, signo infalible de la vida de la Iglesia y fuente inagotable de su vitalidad. (...)


La catequesis debe ser, pues, objeto de un trabajo sistemático y de una colaboración. Aún cuando deba llegar primariamente a aquellos a quienes se dirige sobre todo, esto es, a los niños y a los jóvenes, sin embargo no puede limitarse sólo a ellos. Es y será siempre condición de una catequesis eficaz de los niños y de los jóvenes la catequesis de los adultos, en varias formas, en distintos niveles, y en diversas ocasiones. Esto es importante sobre todo si se tiene presente el deber de catequizar propio de la familia, o si se considera el desarrollo de la problemática de la fe y de la moral. Efectivamente deben afrontarla especialmente los adultos cual cristianos auténticos y maduros.”

martes, 25 de agosto de 2026

Dios Padre misericordioso

 

Dios, Padre misericordioso, que has revelado tu amor en tu Hijo Jesucristo y lo has derramado sobre nosotros en el Espíritu Santo, Consolador, te encomendamos hoy el destino del mundo y de todo hombre.

Inclínate hacia nosotros, pecadores; sana nuestra debilidad; derrota todo mal; haz que todos los habitantes de la tierra experimenten tu misericordia, para que en ti, Dios uno y trino, encuentren siempre la fuente de la esperanza.

Padre eterno, por la dolorosa pasión y resurrección de tu Hijo, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Amén.

(Papa Juan Pablo II de la Homilíadel Santo Padre en el Santuario de la Misericordia Divina, Consagración delSantuario, 17 de agosto de 2002)

jueves, 20 de agosto de 2026

No te dejes vencer por el mal

 

La paz es un bien que se promueve con el bien: es un bien para las personas, las familias, las Naciones de la tierra y para toda la humanidad; pero es un bien que se ha de custodiar y fomentar mediante iniciativas y obras buenas. Se comprende así la gran verdad de otra máxima de Pablo: « Sin devolver a nadie mal por mal » (Rm 12,17). El único modo para salir del círculo vicioso del mal por el mal es seguir la exhortación del Apóstol: « No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien » (Rm 12,21).

(del Mensaje del Papa Juan Pablo II para la XXXVII JornadaMundial de la Paz 1 de enero de 2005)

sábado, 15 de agosto de 2026

La Asunción de María un especial don del Resucitado a su Madre.

 


 “La Asunción de María es un especial don del Resucitado a su Madre. Si, en efecto, "los que son de Cristo", recibirán la vida "cuando El venga", he aquí que es justo y comprensible que esa participación en la victoria sobre la muerte sea experimentada en primer lugar por Ella, la Madre; Ella, que es "de Cristo", de modo más pleno, ya que, efectivamente, El pertenece a Ella, como el hijo a la madre. Y Ella pertenece a El; es, en modo especial, "de Cristo", porque fue amada y redimida de forma totalmente singular.”

 

( Juan Pablo II Homilíaen la solemnidad de la Asunción – 15 de agosto de 1980) 

 

viernes, 14 de agosto de 2026

Aceptar el proyecto de Dios sobre el hombre

 

Jesucristo es la verdad plena del proyecto de Dios sobre el hombre, que goza del don altísimo de la libertad. «Quiso Dios .dejar al hombre en manos de su propia decisión. (Si 15, 14), de modo que busque sin coacciones a su Creador y, adhiriéndose a él, llegue libremente a la plena y feliz perfección» (Gaudium et spes17; cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 1730). Aceptar el proyecto de Dios sobre el hombre, revelado en Jesucristo, y realizarlo en la propia vida significa descubrir la vocación auténtica de la libertad humana, según la promesa de Jesús a sus discípulos: «Si os mantenéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Jn 8, 31-32).

«No se trata aquí solamente de escuchar una enseñanza y de cumplir un mandamiento, sino de algo mucho más radical: adherirse a la persona misma de Jesús, compartir su vida y su destino, participar de su obediencia libre y amorosa a la voluntad del Padre» (Veritatis splendor19).

(JuanPablo II Audiencia General 2 de septiembre de 1998)

viernes, 7 de agosto de 2026

La Redención

 La Redención se comunica al hombre mediante la proclamación de la Palabra de Dios y los sacramentos, dentro de la economía divina por la cual la Iglesia está constituida, en cuanto cuerpo de Cristo, « como sacramento universal de salvación »[10]. El Bautismo, sacramento del nuevo nacimiento en Cristo, introduce vitalmente a los fieles en esta corriente que brota del Salvador. La Confirmación los vincula más estrechamente con la Iglesia, los corrobora en el testimonio de Cristo y en el amor coherente a Dios y a los hermanos. La Eucaristía en particular hace presente toda la obra de la Redención que se perpetúa a lo largo del año en la celebración de los divinos misterios; en ella el mismo Redentor, realmente presente bajo las especies sagradas, se da a los fieles, acercándolos « siempre al amor que es más fuerte que la muerte »[11], los une a sí y al mismo tiempo entre sí. De este modo la Eucaristía construye la Iglesia, ya que es signo y causa de la unidad del Pueblo de Dios, y consiguientemente fuente y culmen de toda la vida cristiana[12]. La Penitencia los purifica, como se dirá ampliamente más adelante. El Orden Sagrado configura a los elegidos a Cristo, Sumo y eterno Sacerdote, y les confiere el poder de apacentar en su nombre a la Iglesia con la palabra y la gracia de Dios, sobre todo en el culto eucarístico. En el Matrimonio « el genuino amor conyugal es asumido en el amor divino y se rige y enriquece por la virtud redentora de Cristo y la acción salvífica de la Iglesia »[13]. Finalmente la Unción de los Enfermos, uniendo los sufrimientos de los fieles a los del Redentor, los purifica con vistas a la redención completa del hombre incluso en su cuerpo y los prepara al encuentro beatífico con Dios, Uno y Trino.

(Juan Pablo II  - de la Bula de convocación del Jubileo para el 1950 aniversario de la Redencion Aperite portas Redemptori

jueves, 6 de agosto de 2026

La Transfiguración – Misterio de Luz

 

Misterio de luz por excelencia es la Transfiguración, que según la tradición tuvo lugar en el Monte Tabor. La gloria de la Divinidad resplandece en el rostro de Cristo, mientras el Padre lo acredita ante los apóstoles extasiados para que lo « escuchen » (cf. Lc 9, 35 par.) y se dispongan a vivir con Él el momento doloroso de la Pasión, a fin de llegar con Él a la alegría de la Resurrección y a una vida transfigurada por el Espíritu Santo. Misterio de luz es, por fin, la institución de la Eucaristía, en la cual Cristo se hace alimento con su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino, dando testimonio de su amor por la humanidad « hasta el extremo » (Jn13, 1) y por cuya salvación se ofrecerá en sacrificio.

(Juan Pablo II – Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae)

martes, 4 de agosto de 2026

La fisonomía esencial del sacerdote

 

Ciertamente «hay una fisonomía esencial del sacerdote que no cambia: en efecto, el sacerdote de mañana, no menos que el de hoy, deberá asemejarse a Cristo. Cuando vivía en la tierra, Jesús reflejó en sí mismo el rostro definitivo del presbítero, realizando un sacerdocio ministerial del que los apóstoles fueron los primeros investidos y que está destinado a durar, a continuarse incesantemente en todos los períodos de la historia. El presbítero del tercer milenio será, en este sentido, el continuador de los presbíteros que, en los milenios precedentes, han animado la vida de la Iglesia. También en el dos mil la vocación sacerdotal continuará siendo la llamada a vivir el único y permanente sacerdocio de Cristo»[9]. Pero ciertamente la vida y el ministerio del sacerdote deben también «adaptarse a cada época y a cada ambiente de vida... Por ello, por nuestra parte debemos procurar abrirnos, en la medida de lo posible, a la iluminación superior del Espíritu Santo, para descubrir las orientaciones de la sociedad moderna, reconocer las necesidades espirituales más profundas, determinar las tareas concretas más importantes, los métodos pastorales que habrá que adoptar, y así responder de manera adecuada a las esperanzas humanas»[10].

(De la Exhortación Apostólica postsinodal Pastores Dabo Vobis del Papa Juan Pablo II, al Episcopado, al Clero y a los fieles sobre la formación de los sacerdotes en la situación actual)

sábado, 1 de agosto de 2026

Dios ha hecho al hombre para la alegria

 

Queridos jóvenes, Dios ha hecho al hombre para la alegría; podría decir que os ha hecho sobre todo a vosotros para la alegría. Dios es alegría, y en la alegría de vivir hay un reflejo de la alegría originaria que Dios experimentó al crear al hombre.

Difundid esta alegría. Quisiera que esta tarde, entre nosotros, resonaran las palabras de Isaías: «Consolad, consolad a mi pueblo (...). Hablad al corazón de Jerusalén y decidle bien alto que ya ha terminado su esclavitud» (Is 40, 1-2). San Felipe Neri hizo realidad estas palabras: supo consolar a quien era esclavo y prisionero de falsos maestros de vida, gritando que la verdadera libertad está en Cristo y que sólo cuando el hombre acepta a Cristo en su propia vida termina la esclavitud del pecado y de la muerte.

(DelEncuentro del Papa Juan Pablo II con los jóvenes de la diócesis de Roma en preparaciónpara la Jornada Mundial de la Juventud 6 de abril 1995)

viernes, 31 de julio de 2026

Decir Si a Cristo

 

“diciendo “sí” a Cristo decís “sí” a todos vuestros ideales más nobles. Le pido que reine en vuestros corazones y en la humanidad del nuevo siglo y milenio.

No tengáis miedo de entregaros a El. El os guiara os dará la fuerza para seguirlo todos los días y en cada situación.”

Juan PabloII XV Jornada Mundial de la Juventud Vigilia de oración – Tor Vergata, 19 deagosto de 2000

viernes, 24 de julio de 2026

El resplandor de la cruz y la cultura de la vida

 “Hoy nosotros nos encontramos también en medio de una lucha dramática entre la « cultura de la muerte » y la « cultura de la vida ». Sin embargo, esta oscuridad no eclipsa el resplandor de la Cruz; al contrario, resalta aún más nítida y luminosa y se manifiesta como centro, sentido y fin de toda la historia y de cada vida humana.”

 

miércoles, 15 de julio de 2026

El derecho a la vida

 

La decisión deliberada de privar a un ser humano inocente de su vida es siempre mala desde el punto de vista moral y nunca puede ser lícita ni como fin, ni como medio para un fin bueno. En efecto, es una desobediencia grave a la ley moral, más aún, a Dios mismo, su autor y garante; y contradice las virtudes fundamentales de la justicia y de la caridad. « Nada ni nadie puede autorizar la muerte de un ser humano inocente, sea feto o embrión, niño o adulto, anciano, enfermo incurable o agonizante. Nadie además puede pedir este gesto homicida para sí mismo o para otros confiados a su responsabilidad ni puede consentirlo explícita o implícitamente. Ninguna autoridad puede legítimamente imponerlo ni permitirlo ».52

Cada ser humano inocente es absolutamente igual a todos los demás en el derecho a la vida. Esta igualdad es la base de toda auténtica relación social que, para ser verdadera, debe fundamentarse sobre la verdad y la justicia, reconociendo y tutelando a cada hombre y a cada mujer como persona y no como una cosa de la que se puede disponer. Ante la norma moral que prohíbe la eliminación directa de un ser humano inocente « no hay privilegios ni excepciones para nadie. No hay ninguna diferencia entre ser el dueño del mundo o el último de los miserables de la tierra: ante las exigencias morales somos todos absolutamente iguales ».53

(Papa JuanPablo II Ángelus 26 de marzo de 1995)


martes, 7 de julio de 2026

La vida humana es «sagrada»

 

La vida humana es un valor fundamental, enraizado en la dignidad misma del hombre, la única criatura que, a diferencia de todas las otras del mundo visible, es persona, ser corporal y, al mismo tiempo, espiritual, dotado de inteligencia y libertad, llamado a un destino inmortal y sobrenatural. Y esto vale para todo hombre y toda mujer, independientemente de su situación física, racial, social, económica y cultural. Vale para toda fase de la vida humana: para el hombre que ya ha nacido y para el que todavía está en el seno materno, para el sano y para el minusválido o el enfermo, para el joven y para el anciano. La vida humana es «sagrada»: ¡sólo Dios es Señor de ella! Toda brecha que se abre en el frente del pleno respeto a la vida es una mina colocada en los cimientos de la convivencia humana, de la sana democracia y de la paz verdadera.

(del Ángelus del Papa Juan Pablo II - 26 de marzode 1995)

lunes, 6 de julio de 2026

La humildad

 

La inclinación de la cabeza puede ser interpretada como un gesto de humillación y de resignación. La inclinación de la cabeza ante Dios es signo de humildad. Pero la humildad no se identifica con la humillación o resignación. No es igual que la pusilanimidad. Todo lo contrario. La humildad es sumisión creativa a la fuerza de la verdad y del amor. La humildad es rechazo de las apariencias y de la superficialidad; es la expresión de la profundidad del espíritu humano; es condición de su grandeza.

Nos lo recuerda también San Agustín que en un sermón dice así: "¿Quieres ser grande? Comienza por lo más pequeño. ¿Piensas construir un gran edificio que se eleve mucho? Piensa antes en el fundamento de la humildad" (San Agustín, Serm. 64, 2; PL 38, 441).

(delÁngelus del Papa Juan Pablo II del 4 de marzo de 1979)

sábado, 4 de julio de 2026

«Corazón de Jesús, víctima de los pecadores».

 Cor Iesu, victima peccatorum».

«Corazón de Jesús, víctima de los pecadores».

Esta invocación de las letanías del Sagrado Corazón nos recuerda que Jesús, según la palabra del Apóstol Pablo, "fue entregado por nuestros pecados" (Rm 4, 25); pues, aunque Él no había cometido pecado, "Dios le hizo pecado por nosotros" (2 Co 5, 21). Sobre el Corazón de Cristo gravó, enorme, el peso del pecado del mundo.

En Él se cumplió de modo perfecto la figura del "cordero pascual", víctima ofrecida a Dios para que en el signo de su sangre fuesen librados de la muerte los primogénitos de los hebreos (cf. Ex 12, 21-27). Por tanto, justamente Juan Bautista reconoció en Él al verdadero "cordero de Dios" (Jn 1, 29): cordero inocente, que había tomado sobre sí el pecado del mundo para sumergirlo en las aguas saludables del Jordán (cf. Mt 3, 13-16 y paralelos); cordero manso, "al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda" (Is 53, 7), para que por su divino silencio quedase confundida la palabra soberbia de los hombres inicuos.

jueves, 25 de junio de 2026

"No permitáis que los poderosos arruinen al hombre",

 "No permitáis que los poderosos arruinen al hombre", escribía Volodymyr Monomach (+ 1125) en su libro "Enseñanza a los hijos". Son palabras que aún hoy conservan plenamente su validez.

En el siglo XX los regímenes totalitarios destruyeron enteras generaciones, porque minaron tres pilares de toda civilización auténticamente humana:  el reconocimiento de la autoridad divina, de la que brotan las orientaciones morales irrenunciables de la vida (cf. Ex 20, 1. 18); el respeto a la dignidad de la persona, creada a imagen y semejanza de Dios (cf. Gn 1, 26-27); y el deber de ejercer el poder al servicio de todo miembro de la sociedad sin excepciones, comenzando por los más débiles e indefensos.

El haber negado a Dios no ha hecho al hombre más libre. Al contrario, lo ha expuesto a diversas formas de esclavitud, rebajando la vocación del poder político al nivel de una fuerza bruta y opresiva.

(deldiscurso de Juan Pablo II en el Encuentro con políticos, intelectuales yempresario en el Palacio Presidencial de Kiev)

VIAJE APOSTÓLICO A UCRANIA
(23-27 DE JUNIO DE 2001)


lunes, 22 de junio de 2026

Una cultura sin verdad no es una garantía para la libertad

 

Una cultura sin verdad no es una garantía para la libertad, sino más bien un riesgo. Ya lo dije en otra ocasión:  "las exigencias de la verdad y la moralidad no menoscaban ni anulan nuestra libertad, sino que, por el contrario, le permiten crecer y la liberan de las amenazas que lleva en su interior" (Discurso a la III asamblea general de la Iglesia italiana en Palermo, 23 de noviembre de 1995, n. 3:  L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 1 de diciembre de 1995, p. 7). En este sentido, sigue siendo perentoria la advertencia de Cristo:  "La verdad os hará libres" (Jn 8, 32)

(del Discurso de Juan Pablo II a los profesoresuniversitarios en el Jubileo de Profesorse Universitarios 2000)