“Siempre ha sido la Cuaresma,
tiempo de intensa catequesis. Los primeros siglos se daba catequesis a los
catecúmenos. Hoy se da también a los que se preparan al bautismo. Y al mismo
tiempo la catequesis se da a todos los bautizados para que redescubran
el poder de la cruz en su bautismo, el poder de la muerte y resurrección de
Cristo.”
domingo, 23 de marzo de 2014
sábado, 22 de marzo de 2014
La misión evangelizadora de la Iglesia
“La contribución de la Iglesia
está íntimamente vinculada a su misión evangelizadora, que consiste en sembrar
la buena semilla del Evangelio en los surcos de la historia de los pueblos para
que, acogiendo el germen vital de la fe que salva, produzcan frutos de justicia
y paz, libertad y verdad.”
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Evangelios,
Evangelización,
Justicia,
Libertad,
Paz,
Verdad
viernes, 21 de marzo de 2014
Buscar el modo mas adecuado de comunicar la doctrina
“El mismo Concilio invitó a los teólogos a observar
los métodos y exigencias propios de la ciencia teológica, y «a buscar
continuamente un modo más adecuado de comunicar la doctrina a los hombres de su
tiempo, porque una cosa es el depósito mismo de la fe, es decir, las verdades,
y otra el modo en que se formulan, conservando su mismo sentido y significado» 46. De
ahí la ulterior invitación dirigida a todos los fieles, pero de manera especial
a los teólogos: «Los fieles deben vivir estrechamente unidos a los demás
hombres de su tiempo y procurar comprender perfectamente su forma de pensar y
sentir, lo cual se expresa por medio de la cultura» 47.”
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Concilio,
Doctrina,
Veritatis Splendor
jueves, 20 de marzo de 2014
El Cenáculo y el Espíritu Santo
“Al hacerse hombre en su seno, por obra del
Espíritu Santo, Dios Hijo entró en la historia del hombre para llevar este
Espíritu a todo hombre y a la humanidad entera. La misión, cuyo comienzo bajo
el corazón de la Virgen de Nazaret estuvo impulsado por la potencia del
Altísimo, fue madurando durante todo el tiempo que estuvo oculto el Hijo de
Dios, y luego a través de la viva palabra de su Evangelio y a través del
sacrificio de la cruz y el testimonio de la resurrección, hasta aquel día en el Cenáculo…Era
ése el día en que, no sólo María, sino toda la Iglesia, todo el Pueblo de la
Nueva Alianza, recibía el Espíritu Santo y, junto con El, se hizo partícipe de
la misión de su Señor resucitado y del Único Ungido (Mesías). Obteniendo la
participación en su misión sacerdotal, profética y real, el Pueblo de Dios —es
decir, la Iglesia— se hizo totalmente misionero”
miércoles, 19 de marzo de 2014
Descubrir al Señor en el hombre herido
“La morada de Cristo sufriente
sigue presente aún hoy entre los hombres. Para revelar su poder, Dios sale a
nuestro encuentro en lo más profundo de nuestra miseria. En el hombre probado,
herido, despreciado y rechazado, podemos descubrir al Señor que avanza,
cargando su cruz, por los caminos de la humanidad.”
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Cruz,
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sufrimiento
martes, 18 de marzo de 2014
El compromiso del médico
“Repito
una vez más lo que escribí en la encíclica Evangelium
vitae: «Vuestra
profesión os exige ser custodios y servidores de la vida humana. En el contexto
cultural y social actual, en que la ciencia y la medicina corren el riesgo de
perder su dimensión ética original, podéis estar a veces fuertemente tentados
de convertiros en manipuladores de la vida o incluso en agentes de muerte. Ante
esta tentación, vuestra responsabilidad ha crecido hoy enormemente y encuentra
su inspiración más profunda y su apoyo más fuerte precisamente en la intrínseca
e imprescindible dimensión ética de la profesión sanitaria, como ya reconocía
el antiguo y siempre actual juramento de Hipócrates, según el cual se exige a
cada médico el compromiso de respetar a toda costa la vida humana y su carácter
sagrado» (n. 89).”
(Beato Juan Pablo II en su discurso durante la
visita a la Clínica de Cardiologìa del Hospital de Cracovia, 9 de junio de
1997)
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agentes sanitarios,
Medicos,
servicio
jueves, 6 de marzo de 2014
“polvo eres y al polvo volverás" (Gén 3, 19).
“"polvo eres y al polvo
volverás" (Gén 3, 19). Todos los cementerios del mundo son una
confirmación incesante de estas palabras. Tanto en los que descansan los Papas,
obispos y sacerdotes, como en los que rezamos por nuestros seres queridos:
padres, hermanos y hermanas, amigos, bienhechores. Los cementerios en los que
descansan los hombres grandes y beneméritos de cada nación y en los que yacen
los sencillos, a veces quizá desconocidos, olvidados, que no tienen a nadie que
en el día de los difuntos encienda una luz sobre su tumba. A todos estos
lugares de la tierra, lejanos y cercanos, llega la misma oración por la paz
y la luz. Esta paz y esta luz eterna son la esperanza de los hombres que
viven en la tierra. Ellas, la paz y la luz son la expresión de la vida en la
que permanecen los hombres afectados por la muerte del cuerpo. Esta paz y esta
luz son fruto del misterio de la Encarnación de Dios, que meditamos cada vez
que rezamos el "Ángelus".”
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