Buscad a Jesus
Hoy no podemos quedarnos en una fe cristiana superficial o de tipo sociológico; los tiempos han cambiado, bien lo sabéis. El aumento de la cultura, la influencia incesante de los mass-media, el conocer las vicisitudes humanas pasadas y presentes, el aumento de la sensibilidad y de la exigencia de certeza y claridad sobre las verdades fundamentales, la presencia masiva de concepciones ateas, agnósticas e incluso anticristianas en la sociedad y en la cultura, reclaman fe personal, es decir, buscada con ansia de verdad para vivirla luego integralmente.
Es necesario pues llegar
a la convicción clara y cierta de la verdad de la propia fe cristiana, es
decir, en primer lugar de la historicidad y divinidad de Cristo, y de la misión
de la Iglesia que El quiso y fundó. Cuando se está verdaderamente convencido de
que Jesús es el Verbo Encarnado y está siempre presente en la Iglesia, entonces
se acepta plenamente su "palabra" porque es palabra divina que no
engaña ni se contradice, y nos da el sentido único y verdadero de la vida y de
la eternidad. En efecto, ¡El solo tiene palabras de vida eterna! ¡El solo es el
camino, la verdad y la vida!
(Juan Pablo II en elencuentro con los jóvenes en la Basílica de san Pedro 8 de noviembre de 1978)
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