El mismo
Jesús vincula la "liberación" al conocimiento de la verdad:
«Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Jn 8, 32). En esta afirmación se halla la significación
íntima de la libertad que Cristo nos da. La liberación es una transformación
interior del hombre, en cuanto consecuencia dimanante del conocimiento de la
verdad; se trata de un proceso espiritual de maduración, mediante el cual el
hombre se convierte en representante y portavoz de la «justicia y santidad
verdaderas» (Ef 4, 24) en los distintos niveles de la vida personal,
individual y social. Pero esta verdad no es la simple verdad de carácter
científico o histórico; es Cristo mismo —Palabra del Padre encarnada— que puede
decir de Sí mismo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Jn 14, 6). Por ello, durante su vida terrena Jesús se
opuso reiteradamente y con fuerza, con firmeza y decisión, a la "no-verdad",
si bien era consciente de lo que le esperaba.
(JuanPablo II en su discurso a los jóvenes en la Basílica de san Pedro – 21 defebrero de 1979)
No hay comentarios:
Publicar un comentario