lunes, 30 de septiembre de 2024

Nexo entre fe y ciencia

 

Hay un nexo entre fe y ciencia…. El Magisterio de la Iglesia lo ha proclamado siempre; y uno de los fundadores de la ciencia moderna, Galileo, escribía que «la Escritura Santa y la naturaleza proceden una y otra del Verbo Divino; la primera, en cuanto dictada por el Espíritu Santo, el Santo Espíritu, y la otra, en cuanto ejecutora fidelísima de las órdenes de Dios»; así escribía a R. Castelli el año 1615 (Edizione Nazionale dclle Opere di Galileo, vol. V, pág. 282).

Si la investigación científica se lleva a cabo siguiendo métodos de rigor absoluto y se mantiene fiel a su propio objetivo, y si la Escritura se lee ajustándose a las sabias directrices de la Iglesia señaladas en la Constitución conciliar Dei Verbum, que son las directrices últimas, por así decir… no puede haber oposición entre fe y ciencia. En los casos en que la historia señala oposición entre ambas, ello deriva de posturas erróneas que el Concilio ha rechazado abiertamente deplorando «ciertas actitudes que, por no comprender bien el sentido de la autonomía legitima de la ciencia, se han dado algunas veces entre los propios cristianos; actitudes que seguidas de agrias polémicas, indujeron a muchos a establecer oposición entre la ciencia y la fe» (Gaudium et spes, 36, 2).

Cuando los científicos avanzan con humildad en la investigación de los secretos de la naturaleza, la mano de Dios les guía hacia las cumbres del espíritu, como lo hacía notar mi predecesor el Papa Pío XI en el Motu proprio con el que instituyó la Academia Pontificia de las Ciencias; y los científicos llamados a formarla "no vacilaron en declarar, y con razón, que la ciencia, sea la que fuere, abre y consolida el camino que conduce a la fe cristiana".

(del discurso de JuanPablo II a los miembros de la Sociedad Europea de Física, 31 de marzo de 1979)

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