Mostrando entradas con la etiqueta Cuaresma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuaresma. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de febrero de 2026

El ayuno y la oración

 

“El ayuno… la mortificación de los sentidos, el dominio del cuerpo, confieren a la oración una eficacia mayor, que el hombre descubre en sí mismo. Efectivamente, descubre que es “diverso”, que es más “dueño de sí mismo”, que ha llegado a ser interiormente libre. Y se da cuenta de ello en cuanto la conversión y el encuentro con Dios, a través de la oración, fructifican en él.”

 

(Juan Pablo II Audiencia General 21 de marzo de 1979)

viernes, 11 de abril de 2025

Purificad vuestros corazones

 

Purificad vuestros corazones en el sacramento de la reconciliación. Mienten los que acusan la invitación de la Iglesia a la penitencia como proveniente de una mentalidad "represiva". La confesión sacramental no constituye una represión, sino una liberación; no despierta el sentido de culpa, sino que borra la culpa,  absuelve el mal cometido y da la gracia del perdón. Las causas del mal no se buscan fuera del hombre, sino ante todo en el interior de su corazón; y el remedio parte también del corazón. Los cristianos. pues, mediante le sinceridad del propio compromiso de conversión, deben rebelarse contra el aplanamiento del hombre y proclamar con la propia vida la alegría de la verdadera liberación del pecado mediante el perdón de Cristo.

(dela homilía de Juan Pablo II a los universitarios de Roma, Jueves 5 de abril de1979)

¿Quién es Cristo?

 

¿Quién es Cristo? Es el Hijo de Dios que asumió la vida humana en su orientación temporal hacia la muerte. Aceptó la necesidad de la muerte. Antes que la muerte lo alcanzara, le amenazó varias veces. El Evangelio de hoy nos recuerda una de estas amenazas: "...tomaron piedras para arrojárselas" (Jn 8, 59).

Cristo es el que ha aceptado toda la realidad del morir humano. Y precisamente por esto es el que ha realizado un cambio fundamental en el modo de entender la vida. ¡Ha enseñado que la vida es un paso!, no solamente hacia la frontera de la muerte, sino hacia una vida nueva. Así la cruz ha venido a ser para nosotros la Cátedra suprema de la verdad de Dios y del hombre. Todos debemos ser alumnos de esta Cátedra, "en curso o fuera de curso". Entonces comprenderemos que la cruz es también la cuna del hombre nuevo.

(dela homilía de Juan Pablo II a los universitarios de Roma, Jueves 5 de abril de1979)

viernes, 21 de marzo de 2025

No recibir en vano la gracia de Dios

 

El hombre contemporáneo experimenta la amenaza de una impasibilidad espiritual y hasta de la muerte de la conciencia; y esta muerte es algo más profundo que el pecado: es la eliminación del sentido del pecado. Concurren hoy muchos factores para matar la conciencia en los hombres de nuestro tiempo. Y esto corresponde a la realidad que Cristo ha llamado "pecado contra el Espíritu Santo". Este pecado comienza cuando al hombre no le dice ya nada la Palabra de la cruz como el grito último del amor, que tiene el poder de rasgar los corazones. Scindite corda vestra.

La Iglesia no cesa de pedir por la conversión de los pecadores, por la conversión de cada uno de los hombres, de cada uno de nosotros, precisamente porque respeta, porque estima la grandeza y la profundidad del hombre y revisa el misterio de su corazón a través del misterio de la cruz.

Aceptemos, por tanto, la advertencia de San Pablo que nos exhorta "a no recibir en vano la gracia de Dios" (2 Cor 6, 1), más aún, a entender y experimentar la realidad maravillosa de que "el que es de Cristo se ha hecho criatura nueva" (ib. 5, 17).

(del Ángelus de JuanPablo II 1 de abril de 1979)

Rasgad los corazones

Se trata de una invitación de actualidad en el tiempo de Cuaresma…. La invitación se dirige a cada hombre, a su interior, a su conciencia. La conciencia es la medida del hombre. Ella da testimonio de su grandeza, de su profundidad. Para que esta profundidad se abra, para que el hombre no se deje quitar tal grandeza, Dios habla con la palabra de la cruz. Verbo crucis: ésta es la palabra última, definitiva. Dios ha querido emplear y emplea siempre en las relaciones con el hombre esta palabra que toca la conciencia, que tiene capacidad de rasgar el corazón humano.

El hombre interior debe preguntarse a sí mismo por qué motivo se ha decidido Dios a hablar con esta palabra. ¿Qué significado tiene esta decisión de Dios en la historia del hombre? Esta es la pregunta fundamental de la Cuaresma y del período litúrgico de la pasión del Señor.

(del Ángelus de Juan PabloII 1 de abril de 1979)

jueves, 20 de marzo de 2025

Cuaresma: tiempo de compromiso y esfuerzo espiritual

 

La Cuaresma debe ser el tiempo del compromiso y del esfuerzo espiritual más que cualquier otro período del año litúrgico. Pero precisamente este esfuerzo, este trabajo da ocasión a la alegría. La Iglesia durante la Cuaresma vive en la perspectiva de la alegría de la resurrección..... Experimentamos tal alegría cada vez que dominamos nuestra pereza espiritual, la pusilanimidad, la indiferencia; experimentamos siempre la alegría cuando nos damos cuenta que somos capaces de exigirnos algo a nosotros mismos; que somos capaces de dar algo de nosotros mismos a Dios y al prójimo. Es una verdadera alegría espiritual la que nace del trabajo, del esfuerzo.

Por esto, el período de Cuaresma nos estimule a cumplir nuestros deberes cristianos. Encontremos la alegría que nos da la participación en la Eucaristía… Volvamos a encontrar la alegría que proviene de la penitencia, de la conversión: de este espléndido sacramento de reconciliación con Dios, que Cristo ha instituido para restablecer la paz en la conciencia del hombre. Emprendamos el trabajo espiritual que la Cuaresma exige de nosotros para ser capaces de aceptar con toda la profundidad del espíritu esta invitación que nos hace la Iglesia hoy: "¡Alégrate, Jerusalén!"

(JuanPablo II del Ángelus del 25 de marzo de 1979)

miércoles, 19 de marzo de 2025

Cuaresma: inclinar la cabeza ante Dios

  

(…) “Al comienzo y durante la Cuaresma, la Iglesia nos invita a inclinar la cabeza ante Dios. Cuando volvemos a levantar la cabeza, vemos a Cristo, Redentor del hombre, que nos enseña con toda su vida, y después de manera definitiva con la pasión y la muerte, lo que significa "ser libre", lo que quiere decir hacer buen uso de la libertad que corresponde al hombre, lo que significa usar plenamente el don de la libertad.

 

Esta es la enseñanza del Evangelio. La enseñanza particular de la Cuaresma. Es necesario que nosotros en este período nos examinemos ante Cristo del uso que hacemos de nuestra libertad. Preparándonos a la confesión pascual, debemos hacer un profundo examen de conciencia sobre esto.”

 

 (Juan Pablo II Angelus18 de marzo de 1979)

domingo, 30 de marzo de 2014

Convertios y creed el Evangelio

 “Convertíos y creed el Evangelio. Estas palabras las escuchamos el Miércoles de Ceniza, como invocación para toda la Cuaresma. Esta invocación nos acompaña jornada tras jornada, indicando el camino de la peregrinación espiritual durante los cuarenta días que nos deben llevar a la Pascua….en el período de la Cuaresma debemos estar particularmente cercanos a los hombres que sufren, con motivo de la cruz de Cristo..”.  


domingo, 23 de marzo de 2014

La Cuaresma, tiempo de catequesis

“Siempre ha sido la Cuaresma, tiempo de intensa catequesis. Los primeros siglos se daba catequesis a los catecúmenos. Hoy se da también a los que se preparan al bautismo. Y al mismo tiempo la catequesis se da a todos los bautizados para que redescubran el poder de la cruz en su bautismo, el poder de la muerte y resurrección de Cristo.”

miércoles, 19 de marzo de 2014

Descubrir al Señor en el hombre herido

 “La morada de Cristo sufriente sigue presente aún hoy entre los hombres. Para revelar su poder, Dios sale a nuestro encuentro en lo más profundo de nuestra miseria. En el hombre probado, herido, despreciado y rechazado, podemos descubrir al Señor que avanza, cargando su cruz, por los caminos de la humanidad.”


jueves, 6 de marzo de 2014

“polvo eres y al polvo volverás" (Gén 3, 19).

 “"polvo eres y al polvo volverás" (Gén 3, 19). Todos los cementerios del mundo son una confirmación incesante de estas palabras. Tanto en los que descansan los Papas, obispos y sacerdotes, como en los que rezamos por nuestros seres queridos: padres, hermanos y hermanas, amigos, bienhechores. Los cementerios en los que descansan los hombres grandes y beneméritos de cada nación y en los que yacen los sencillos, a veces quizá desconocidos, olvidados, que no tienen a nadie que en el día de los difuntos encienda una luz sobre su tumba. A todos estos lugares de la tierra, lejanos y cercanos, llega la misma oración por la paz y la luz. Esta paz y esta luz eterna son la esperanza de los hombres que viven en la tierra. Ellas, la paz y la luz son la expresión de la vida en la que permanecen los hombres afectados por la muerte del cuerpo. Esta paz y esta luz son fruto del misterio de la Encarnación de Dios, que meditamos cada vez que rezamos el "Ángelus".”

domingo, 24 de febrero de 2013

Convertíos


“Convertíos - paenitemini: en todas las épocas históricas esta invitación constituye la base misma de la misión de la Iglesia. ¿Cómo anuncia y cómo realiza esta invitación la Iglesia de nuestro tiempo?”

domingo, 13 de febrero de 2011

La Cuaresma: tiempo de compromiso y esfuerzo espiritual

“La Cuaresma debe ser el tiempo del compromiso y del esfuerzo espiritual más que cualquier otro período del año litúrgico. Pero precisamente este esfuerzo, este trabajo da ocasión a la alegría. La Iglesia durante la Cuaresma vive en la perspectiva de la alegría de la resurrección.”
(del Papa Juan Pablo II Ángelus Domingo 25 de marzo de 1979)

domingo, 24 de octubre de 2010

La conversión es ante todo aceptación.

“La conversión no es un proceso en sentido unilateral. Es una expresión de reciprocidad. Convertirse quiere decir creer en Dios que nos ha amado primero, que nos ha amado eternamente en su Hijo, y que, mediante su Hijo, nos da la gracia y la verdad en el Espíritu Santo. Por esto ese Hijo fue crucificado para hablarnos con sus brazos abiertos tan ampliamente cuanto Dios está abierto a nosotros. ¡Con cuánta frecuencia, a través de la cruz de su Hijo, Dios "se convierte" a nosotros!
De este modo nuestra conversión no es de ninguna manera una aspiración unilateral. No es sólo un esfuerzo de la voluntad humana, del entendimiento y del corazón. No es sólo compromiso de orientar hacia lo alto nuestra humanidad, que tiende pesadamente hacia lo bajo. La conversión es ante todo aceptación. Es el esfuerzo de aceptar a Dios en toda la riqueza de su "conversión" ("convertar") al hombre. Esta conversión es una gracia. El esfuerzo del entendimiento, del corazón y de la voluntad también es indispensable para la aceptación de la gracia. Es indispensable para no perder la dimensión divina de la vida en la dimensión humana; para perseverar en ella.”

miércoles, 10 de marzo de 2010

Caminos que Cristo nos ha indicado

“Durante la Cuaresma oímos frecuentemente las palabras: oración, ayuno, limosna…Acaso convenga decir enseguida que aquí no se trata sólo de “prácticas” pasajeras, sino de actitudes constantes que dan una forma duradera a nuestra conversión a Dios.
La Cuaresma, como tiempo litúrgico, dura sólo 40 días al año: en cambio, debemos tender siempre a Dios; esto significa que es necesario convertirse continuamente. La Cuaresma debe dejar una impronta fuerte e indeleble en nuestra vida. Debe renovar en nosotros la conciencia de nuestra unión con Jesucristo, que nos hace ver la necesidad de la conversión y nos indica los caninos para realizarla. La oración, el ayuno y la limosna son precisamente los caminos que Cristo nos ha indicado.”
(Juan Pablo II – Audiencia general 14 de marzo de 1979)

martes, 9 de marzo de 2010

Privarse de algo en Cuaresma

“Privarse de algo es no sólo dar de lo superfluo, sino también, muchas veces, incluso de lo necesario, como la viuda del Evangelio que sabía que su óbolo era ya un don recibido de Dios. Privarse de algo es liberarse de las servidumbres de una civilización que nos incita cada vez más a la comodidad y al consumo, sin siquiera preocuparse de la conservación de nuestro ambiente, patrimonio común de la humanidad.”

lunes, 8 de marzo de 2010

Participar del reino

“El precepto de Cristo: “convertíos”, impone por parte del sujeto una mutación profunda de mente y voluntad, para rechazar el mal cometido y volver sinceramente ala ley del Señor. Dios quiere que los hombres participen en su reino; por eso pone determinadas exigencias.”

miércoles, 3 de marzo de 2010

Dejarle el puesto al hombre interior

“El esfuerzo principal de la penitencia consiste “en entrar en sí mismo”, en lo más profundo de la propia entidad, entrar en esa dimensión de la propia humanidad en la que, en cierto sentido, Dios nos espera. El hombre “exterior” debe ceder —diría— en cada uno de nosotros al hombre “interior” y, en cierto sentido, “dejarle el puesto”.

domingo, 28 de febrero de 2010

"El te librará..."

"El te librará..."
“En el tiempo de Cuaresma la Iglesia vuelve cada día sobre estas palabras en la Liturgia de las Horas. Nos recuerda diariamente el sentido propio de la liberación del hombre, que Dios ha realizado y continúa realizando en Cristo. La Iglesia nos recomienda cada día, en el período de Cuaresma, meditar esta frase del Salmo 40, para que participemos en la liberación: liberación del pecado, liberación de la concupiscencia de la carne, de la concupiscencia de los ojos. de la soberbia de la vida (cf. Jn 2, 16), liberación de lo que más coarta al hombre, aunque le permita conservar la apariencia de autonomía.”
(Juan Pablo II Ángelus 18 de marzo de 1979)

domingo, 14 de febrero de 2010

Mirar con mayor frecuencia a Cristo

“Durante la Cuaresma todos estamos llamados a mirar con mayor frecuencia a Cristo, a mirarlo con mayor perspicacia, con amor más intenso, con esperanza más firme, para sentir su mirada que se posa sobre nuestra conciencia, sobre nuestra vida. Es la mirada del Amigo, la mirada del Maestro, la mirada del Hermano.”
(Juan Pablo II Ángelus 11 de marzo de 1979)